¡Este es el más estúpido error militar de la historia!

Los turcos invadían Europa y el ejército austro-húngaro se preparaba para pararlos. Pero por supuesto primero tenían que dejar de matarse entre sí.

La marea turca amenazaba con inundar el continente, las fuerzas del imperio otomano surgían imparables desde el sureste europeo. Igual que la horda mongol 500 años antes nada parecía capaz de detenerlos.

El emperador del Sagrado Imperio Romano, Joseph II, se levantó y reunió alrededor de él una poderosa coalición de fuerzas austro-húngaras que se puso en marcha hacia el sur con la intención de detener de una vez y por todas la temible invasión.

JOSEPH II

Era el año 1788 y la lucha estaba centrada en un área a unos 150 km al noreste de Belgrado en la actual Rumanía.

UBICACIÓN APROXIMADA DE KARANSEBES

El ejército austríaco avanzaba a marcha forzada hacia la pequeña ciudad de Karansebes con la esperanza de poder pasar la noche en el borde del pueblo y aprovechar la oportunidad de aprovisionarse.

Después de extenuantes días de caminar finalmente llegaron al pequeño pueblo y se prepararon a montar campamento. Una comisión de los soldados entró en el pueblo para organizar la compra de alimentos y vituallas.

ACTUAL KARANSEBES

Cayó la noche, el monte se oscureció y se levantó la niebla acostumbrada en las tierras de Transilvania. Tú sabes, el clima que le gusta a los vampiros.

Los hombres se relajaron, encendieron algunas hogueras, comieron y se pusieron a beber. Con ánimos agitados comenzaron a surgir las pesadas bromas que forman parte de la cultura militar de todos los ejércitos en todos los tiempos. El alcohol siguió circulando y de pronto brotó la pelea que también es parte inseparable de los soldados de todo el mundo. Alguien de la caballería dijo algo pesado sobre la infantería. O viceversa. Importa poco. Se fueron a las manos. El campamento comenzó a desorganizarse, surgieron gritos, algarabía, de la nada sonaron unos disparos y de pronto un gracioso borracho gritó, con la intención de jugar una broma grupal, que los turcos atacaban.

Los hombres saltaron por sus armas y comenzaron a disparar a todo lo que se movía entre la niebla. El desorden se extendió a otras partes del campamento que no tenían idea de lo que estaba pasando pero que oían disparos y el grito de ¡turcos!

La fórmula del desastre: noche oscura + borrachos + niebla + terror a los turcos + estupidez = un ejército que comenzó a luchar contra unas sombras que resultaron ser sus propios hombres.

Al final todo era caos. Unos estimados arrojan unos mil muertos pero otros piensan que pueden haber sido tantos como 10.000, y extensos daños al equipo.

Los turcos llegaron 2 días después y conquistaron el pueblo sin tener que disparar ni un solo mosquete.