¡Que bien se siente! Pero, ¿Por qué bostezamos?

Cuando alguien bosteza en público, ¿Qué piensas? Podrías pensar que es un maleducado o, al menos, que está muy aburrido. Pero, a pesar de las normas de etiqueta existentes, dicha acción cumple un propósito muy beneficioso.


¿Qué es el bostezo?
El bostezo es una inhalación involuntaria que, según se cree, obedece a una acumulación de anhídrido carbónico en los pulmones. Solemos hacerlo por las noches (cuando estamos cansados debido a las actividades diarias efectuadas) o por la mañana al despertar. Un bostezo profundo aumenta los niveles de oxígeno y nos reanima momentáneamente; por lo general es parte de nuestro despertar.

Los animales también bostezan


Es correcto, aunque no siempre para una mejor oxigenación La razón por la cual lo hacen es muy interesante. Los monos, por ejemplo, a veces bostezan para transmitir un mensaje. Cuando abren las fauces y muestran su feroz dentadura, lanzan una advertencia a un macho rival o un posible depredador. El mensaje es: ‘¡Tengo una terrible mordida! ¡No te acerques!’.
También se ha observado que a menudo los felinos predadores que habitan las llanuras africanas acostumbran a desperezarse y a bostezar antes de la caza. Como en el caso de los humanos, el bostezo de los felinos cumple una función fisiológica: introducir más aire en los pulmones. Así, la sangre dispone de más oxígeno, y el corazón lo envía rápidamente a otras partes del cuerpo, lo que proporciona energía instantánea para carreras cortas de gran velocidad. Se ha visto bostezar incluso a los peces.


Ahora sí, ¿Por qué bostezamos?
En vista del impulso de bostezar que uno siente cuando ve u oye bostezar a otro, se dice que el bostezo es contagioso. Pero la ciencia aún no puede explicar este fenómeno, y en la mayoría de los casos, varias veces al día. Existen numerosas teorías (muchas contradictorias, por cierto), pero ninguna que deje contentos a los investigadores.


Muchos proponen la explicación de que esa bocanada de aire, que dura unos seis segundos en promedio, sirve para aumentar la cantidad de oxígeno que llega al cerebro. Con todo, “hasta el momento, no se han hallado pruebas que sostengan esta idea”, señala Science News. Algunos estudios recientes con ratas parecen indicar que “el bostezo sirve de termostato y enfría el cerebro cuando se calienta”. Pero nadie está seguro.


El feto humano comienza a bostezar a las once semanas de su concepción. Al parecer, dicha reacción involuntaria es común a casi todos los mamíferos, así como a algunas aves y reptiles. Aunque no se ha descubierto la verdadera causa del bostezo, un equipo de investigadores ha notado que este suele ir acompañado de otros movimientos (como un buen estiraron) que “aumentan la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca, además de relajar los músculos y las articulaciones”.


Cuando reprimimos el impulso apretando los maxilares, nos privamos de sus beneficios. Por ello, el citado equipo recomienda “estirar adecuadamente las mandíbulas y los músculos de la cara” siempre que las circunstancias lo permitan. Quién sabe: un buen bostezo podría alegrarnos el día.