Si ves por ahí miel roja…puede ser que también haya marihuana

Sucedió en Nueva York. Los protagonistas, una procesadora de cerezas, una granja de marihuana y un apiario.

Todo comenzó cuando algunos apiarios en la sección Red Hook de Brooklyn, Nueva York, notaron que sus abejas estaban produciendo una miel con un tono rojo acentuado. El fenómeno les preocupó porque pensaban, con razón, que eso podía afectarles las ventas. Es como si de repente una vaca comenzara a darte leche verde, no te inclinarías a comprar mucho de eso.

No solamente la miel sino que las mismas abejas se veían rojas. Los dueños de los colmenares decidieron investigar las razones de ese extraño cambio.

No tardaron en descubrir que una cercana fábrica de cerezas marrasquino había cambiado algunos pasos en sus procedimientos operacionales haciendo que unos tanques llenos de sirope rojo quedaran expuestos a la intemperie. Esta situación fue aprovechada por las abejas para alimentarse del rojo y espeso líquido a placer. Por otro lado también se dieron cuenta que la miel roja no era en realidad miel y que era incomible. Había que tomar cartas en el asunto.

Le llamaron la atención al dueño de la planta procesadora, Arthur Mondella, quién se mostró dispuesto a trabajar para solucionar el problema. Él mismo, en días pasados, había denunciado que su planta estaba sufriendo una invasión de abejas. El problema era mutuo.

Las dos partes se pusieron de acuerdo y todo hubiera terminado allí de no ser por otra historia paralela que ya llevaba algunos años desarrollándose.

La fábrica de cerezas era objeto de una investigación federal por denuncias de que allí funcionaba una granja hidropónica ilegal de marihuana.

La primera parte de la investigación policial no había arrojado nada sólido y las autoridades estaban en ese momento en un punto neutro.

Pero el problema de las abejas les cayó como anillo al dedo para retomar la iniciativa en la pesquisa. El posible problema sanitario les dio la perfecta excusa para acercarse de nuevo de un modo oficial a la planta de cerezas.

No les resultó fácil porque no tenían ninguna evidencia excepto por un dato de uno de sus informantes.

Pero una vez que se pusieron sobre la pista otra vez el resultado les fue favorable. En un sótano, que no estaba registrado en los planos de construcción originales de la planta, consiguieron la más grande granja de cultivo urbano de marihuana en la historia de los Estados Unidos.

El señor Mondella se encerró en un baño y se suicidó. La miel volvió a su color natural y rico sabor y el precio de la marihuana subió en la calle. Todo eso lo hicieron las abejas.