El hombre que amaba los osos…hasta que se lo comieron

La historia reciente está llena de nombres de personas que trabajaron duro para poder llamarse a sí mismos amigos de animales salvajes. Muchas de estas historias son inspiradoras, otras terminaron en tragedia. Esta es una de las más dolorosas.

Esta es una aciaga historia sobre un hombre que se hizo amigo de osos salvajes. Uno más en una lista de personas que han tratado de acortar la distancia entre humanos y animales salvajes estableciendo relaciones personales con ellos. Como veremos no siempre sale bien.

Su nombre era Timothy Treadwell y su afición era vivir entre osos en el Parque Nacional Karmai en Alaska. Comenzó a hacerlo a finales de los años ´80. Cada verano visitó y convivió muy cercanamente con los animales durante 13 años consecutivos. Popularizó el parque, sus ambientes y fauna, con famosos videos en los que se veía interactuando con osos desde muy corta distancia, hablando con ellos en medio de su ambiente natural, mostrando cómo los osos vivían.

No era una situación que le gustara mucho a los guarda parques y agentes del Servicio Nacional de Parques, ellos veían el potencial para el desastre que la situación tenía y varias veces le advirtieron a Tim sobre la inestable cualidad de esa relación con los osos. Timothy respondía que lo que hacía podía ayudar a que los osos vieran a los humanos como una parte inofensiva de su ambiente, tal vez disminuyendo así los chances de ataques.

En el año 2003 Tim se encontraba en uno de sus puntos favoritos visitando a los animales, la Bahía Hallo, un área despejada con grandes prados que facilitan el avistamiento de osos. Ese octubre Tim estaba con su novia y su visita se había prolongado más de lo usual y aconsejable.

Octubre es un tiempo de gran tensión para los osos. Ellos están justo en medio de su preparación para hibernar, se concentran en ganar peso y grasa para estar listos para el invierno.

El 5 de octubre un amigo recibió una llamada de Tim. Después nada. Su amigo se preocupó y llamó al parque. Sus cadáveres fueron hallados un día después por el piloto del avión que iba a buscarlos. Todo el campamento estaba destrozado y los cuerpos horriblemente mutilados. De Tim encontraron la cabeza unida a un pedazo de torso con su brazo derecho. El de su novia estaba parcialmente cubierto con tierra y vegetación.

Los guardias se vieron obligados a matar dos osos que los atacaron mientras recuperaban los cuerpos.

Lo más horrible es que, por una cruel jugada del destino, se encontró un video sin imágenes, pero con todo el audio de la tragedia, gritos de horror, desesperación y dolor, de dos personas que estaban siendo destrozadas por osos. Los agentes piensan que la cámara se activó por accidente pero que aún tenía puesta la tapa protectora del lente. El sonido dura 6 minutos.