El lenguaje insospechado de las flores

Rosas, pompones, calas, lirios, tulipanes, margaritas. Amor, deseo, amistad, perdón, sinceridad, paz. Dependiendo de las flores que regales, puedes transmitir la idea errada o hacerte entender perfectamente. “La intención es lo que cuenta” dicen muchos; bien puede ser que la “intención” de regalar flores sea el gesto apropiado, pero sabiendo cómo usar esas flores evitarás que malinterpreten tus “intenciones”.

Primero recordemos los colores. El rojo indica amor y pasión. Obviamente no sirve para expresar amor a los padres; implica amor romántico y erotismo. El rosa es cariño, ternura, no amor; solo es afecto sincero. El amarillo significa amistad, y gracias a la semiótica, las flores amarillas son el símbolo perfecto para darle a entender a alguien que la quieres comenzar a conocer mejor, empezar a ser amigos. Naranja significa deseo. Una combinación de amarillos y naranjas bien usados tienen un mensaje poderoso y muy útil, porque bien usados dan a entender celos y hasta envidia, dependiendo de la relación que se tenga con quien recibe las flores. Púrpura quiere decir desinterés. El blanco no necesita explicación: paz, pureza, honestidad, santidad y respeto profundo.

La rosa es la flor para recordar la naturaleza de la mujer. Rosas de tallo largo y copa ancha es un regalo pasional. Un capullo o una copa cerrada indican castidad. Lo bueno de las rosas es que son perfectas para cualquier ocasión y cambian significado según el color, que en el caso de las rosas las variedades de colores y combinaciones son casi infinitas.

El crisantemo representa la vida, y transmite el deseo de una vida larga y próspera. Su pariente cercano, el pompón, es todo lo contrario: se espera que tenga el descanso eterno. No sorprende, por tanto, que aparezcan juntos y casi indistinguibles unos de otros, en los encuentros fúnebres.

Las calas tienes su nombre del griego para “belleza”. Sin duda, flores simplemente hermosas. ¡Son elegantísimas! Sirven para cualquier ocasión noble, sea informal o no, y van muy bien en ambientes religiosos.

Los lirios son regios. Según la leyenda, el lirio nació como una gota de leche que cayó del seno de Juno cuando amamantaba a Hércules. Nada mejor para dar a entender nobleza y fiereza al mismo tiempo.

El jazmín expresa delicadeza, amabilidad, esperanza. Su fuerte aroma da a entender sentimientos intensos y puros.

El tulipán representa prosperidad, fortuna y protección. Son flores primaverales que brotan con fuerza y tienen colores muy intensos. Sin embargo, son delicados y difíciles de encontrar fuera de su hábitat. Regalarlos es un esmerado deseo de fortuna y riqueza.

Las margaritas son las protagonistas del eterno “me quiere, no me quiere” de los amantes solitarios. Por lo tanto, regalarlas es una invitación a aclarar los propios sentimientos, declararse o dar a entender intenciones románticas.

Finalmente, las últimas tienen un nombre que recuerda su significado. Se trata del nomeolvides, que sirven para recordar el cariño de alguien que está ausente. Ideal para amores a distancia.