Si el juez no durmió bien, tenga cuidado con el veredicto

Cuando alguien amanece de malas pulgas, sabemos que su mal humor durará durante todo el día y eso bien puede afectarnos también. Ahora bien, levantarse con el pie izquierdo después de un sueño muy corto puede significar la pérdida de libertad, o al menos una condena más severa si el juez es el malhumorado.

Parece un argumento bastante lógico. ¿Habrá pruebas que sustenten estas afirmaciones? Pues sí, las hay. Los estudios nos dan una respuesta clara, y uno de los más recientes no deja espacio a dudas. Si el juez ha dormido poco durante la noche anterior, las sentencias que dicte durante el día serán más severas.

Unos investigadores se preguntaron precisamente qué influencia tendría la cantidad y calidad del sueño de un juez en el desempeño de sus funciones. Descubrieron que los jueces con privaciones en el sueño (debido al cambio de hora de primavera en el hemisferio norte) otorgaban penas más largas en un 5% respecto a los períodos en los que se puede asumir que estaban más descansados.

En la reseña a la publicación de los resultados, los autores indicaron en qué consistió la investigación. Ahí se lee: “El nivel de castigo otorgado a los criminales tiene importancia fundamental para mantener el orden social. Sin embargo, la cantidad de castigo asignada a los infractores de la ley puede estar influenciada por factores ajenos a los mismos infractores. Consideramos que la privación de sueño en los jueces aumenta la seriedad de las sentencias. Hemos tomado provecho de la privación de sueño correspondiente al cambio de hora de primavera para verificar la hipótesis y hemos analizado los datos archivados acerca de las sanciones judiciales emitidas en los tribunales federales de los Estados Unidos. Los resultados confirman nuestras hipótesis: los jueces dieron penas más largas cuando dormían menos.” De hecho, llamaron a la falta de sueño una “cuasi-manipulación natural”. Estos estudios fueron arrojados por nada más y nada menos que la NCBI, un importantísimo Instituto Clínico de investigación en los Estados Unidos. Fueron realizados por científicos de la Universidad de Washington y la Universidad de Virginia.

Parece que la justicia no solo es ciega, sino que además necesita descansar lo suficiente. No es de extrañar, los jueces también son seres humanos, susceptibles a los cambión en su naturaleza, entre ellos la satisfacción de necesidades básicas, como el sueño. Así que antes de entrar al juzgado, pídale al juez que se tome una siesta.