De aquí para allá, de allá para acá…el extraño viaje del cerebro de Einstein

Cuando Albert Einstein murió dejó claras instrucciones de cremar su cuerpo, buscando lo que todo aquél que quiere ser cremado busca, no dejar un lugar físico de “recuerdo”, hacer del vasto paisaje el sitio final. Durante toda su vida Einstein exploró la inmensidad del universo con su mente. No podía conformarse al final con un par de metros de tierra.

Así que ordenó que lo cremaran. Pero el doctor que hizo la autopsia pensó que eso sería uno de los desperdicios más terribles de la historia, tener un sus manos el cerebro más sobresaliente del siglo y dárselo a la candela. No señor, nada de eso.

Lo habló con la familia del genio y llegaron al acuerdo de conservar el órgano. ¿Cuál era su propósito? Tratar de determinar si la genialidad del famoso científico se debía a alguna desconocida característica fisiológica que los cerebros de los demás mortales no tenían.

Sin ser neurocirujano o neurólogo, el doctor Thomas Harvey se quedó con el cerebro que descubrió la relatividad.

DR. THOMAS HARVEY Y EL CEREBRO (O PARTE DE EL)

Sin embargo el destino tenía una broma bajo la manga, quizás uno de los famosos lanzamientos de dados de Dios en los que Einstein no creía, el doctor Thomas perdió su trabajo en el hospital poco tiempo después del hecho que relatamos.

Entonces Thomas comenzó un largo periplo por varios estados de los Estados Unidos buscando un trabajo, Philadelphia, Kansas, Missouri, fueron tan solo algunos de los locales en donde tocó puertas y probó suerte. Y mientras lo hacía iba repartiendo secciones del cerebro a diferentes amigos científicos e instituciones que manifestaban un interés en el asunto o que él reclutaba para el proyecto.

Sin embargo, a pesar de le extensa red de contactos, no conseguía que le presentaran resultados concretos.

Durante más de 40 años el cerebro y los abundantes secciones repartidas viajaron por todos los Estados Unidos, de laboratorio en laboratorio, hasta que, finalmente, en el año 1995 el doctor Thomas y el cerebro terminaron donde comenzaron, en el hospital Princeton donde Einstein murió en 1955.

Con el tiempo muchas secciones se reunieron con la parte principal del cerebro aunque todavía algunas quedan en posesión de particulares y en el Museo Mutter de Filadelfia.

SECCIONES DEL CEREBRO EN EL MUSEO MUTTER DE FILADELFIA

¿Conclusión? No pudieron encontrar nada contundente. El cerebro de Einstein tiene algunas características diferentes, pero todos los cerebros son diferentes en un detalle u otro. Para comenzar a tener una idea sobre cómo el cerebro de un genio se aparta de un cerebro común habría que tener una muestra de cerebros de genios bastante más numerosa que un solo ejemplar. De esta manera sería posible comparar y determinar si los genios nacen o se hacen.