Las mujeres de consuelo en el Pacífico. ¿Quiénes eran y qué quieren?

Hace poco más de un año la estatua de una pequeña mujer inició un período de tensión diplomática entre Japón y Corea del Sur. Esta estatua fue erigida frente al consulado japonés en la ciudad de Busan para homenajear a todas las muchachas que fueron forzadas a prostituirse para los soldados japoneses durante la segunda guerra mundial.

Es una versión de una historia que ya todos conocemos, de cerca o de lejos, y que no deja de aparecer con una frecuencia que a todos nos molesta. La historia de muchachas a las que se les ofrece trabajo, una oportunidad de oro, para salir de unas condiciones de pobreza dura y muchas veces agobiantes.

Luego estas mujeres son trasladadas a sitios en donde pierden todo contacto con sus familias y conocidos para encontrarse con algo totalmente distinto de lo que les fue ofrecido. Esa estatua representa a todas las mujeres coreanas, chinas, filipinas y de otras nacionalidades, que fueron obligadas a prestar sus cuerpos para atender las necesidades sexuales de los soldados japoneses de ocupación durante la larga guerra en el Pacífico.

MUJERES EMBARAZADAS FORZOSAMENTE POR SOLDADOS JAPONESES

A todas las condiciones denigrantes que por lo general esta trampa acarrea había que agregarle la conocida crueldad que demostraron los ejércitos japoneses en esa guerra. Siempre, detrás de esta explotación de mujeres en el comercio sexual obligado, hay un componente de racismo, explotación de clases y violencia sexual que los soldados japoneses llevaron a una cruel expresión.

Estas muchachas fueron concentradas en campamentos llamados casas de consuelo que, por supuesto, eran prostíbulos oficiales, rodeados de cercas de alambre de púas y guardias. Debían estar disponibles las 24 horas durante toda la semana en condiciones de vida denigrantes, rodeadas de violencia física, sin atención médica excepto para casos de enfermedades de transmisión sexual.

HOMENAJE A CHEN LIEN HUA SOBREVIVIENTE DE ABUSO SEXUAL DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

En total se estima que más de 200.000 mujeres fueron reclutadas para practicar forzosamente este oficio. Al igual que con la Masacre de Nanking el gobierno japonés ha sido reacio a reconocer los hechos históricos y a asumir responsabilidades que les permitan a los afectados, supervivientes o familiares, recibir la compensación que se merecen.

HOMENAJE A LEE YONG SOO Y GIL WON OK SOBREVIVIENTES DE ABUSO SEXUAL DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Quizás lo que más necesiten o quieren no es una compensación monetaria sino el reconocimiento a su sufrimiento y a lo que tuvieron que vivir. Muchas veces el recibir una profunda disculpa por parte de toda una nación es suficiente para satisfacer y reparar una imagen herida y una dignidad que fue triturada por la violencia y perversidad de algunos hombres.