Los dos ríos que sostienen a una buena parte de la población del mundo

La humanidad depende del agua para sobrevivir y prosperar, por lo que las primeras civilizaciones se asentaron en las riberas de los ríos. Dado que en ocasiones a estos se les deificó, los relatos primitivos pueden estar envueltos en un velo mitológico, lo cual es más cierto aún en el caso de dos cuerpos de agua de Asia, específicamente de la India: el rio Indo y el Ganga, al que en este país también se le llama Ganga-ma (Madre Ganges). ¿Qué tanto sabes de ellos?


Los hindúes y los budistas creen que el monte Kailash, de 6.714 metros de altura, y el cercano lago Manasarovar son la morada de los dioses. Durante mucho tiempo se creyó que manaban de dicho lago cuatro grandes corrientes procedentes de la boca de animales. Para ellos, el Indo era el río león y, el Ganga, el pavo real.

El caudaloso Indo


La verdadera ubicación del cauce del Indo ha sido materia de debate debido a las múltiples corrientes que confluyen en él. Lo que no se puede negar es que esta gran vía fluvial se origina en las alturas himalayas. Discurre 320 kilómetros por la altiplanicie del Tíbet (“el techo del mundo”) en dirección noroeste, recogiendo las aguas de otros torrentes.

Al acercarse a la frontera con la India, en la región de Ladakh, corta los montes, erosionando desfiladeros que lo canalizan a través de las cordilleras del Himalaya y del Karakorum. Ya en territorio indio salva casi 3.700 metros de desnivel en un recorrido de 560 kilómetros. Durante su descenso se dirige al norte, y en la confluencia con el Gilgit, gran tributario suyo que proviene del Hindukush, tuerce bruscamente rodeando la vertiente oeste del Himalaya. A partir de ahí, las aguas se orientan hacia el sur y penetran en Paquistán.

Tras haberse abierto camino entre las montañas, serpenteando y girando con violencia, el Indo finalmente fluye por las llanuras hasta el Penjab. El nombre de esta región significa “cinco ríos”, ya que son cinco grandes afluentes (el Byas, el Satlaj, el Ravi, el Jhelum y el Jenab) los que se esparcen como si fueran dedos de una mano gigantesca para unirse al Indo hasta el final de su majestuoso viaje de más de 2.900 kilómetros.

El venerado Ganga

A unos 100 kilómetros al sur de las fuentes del Indo en el Himalaya, inicia el Ganga su viaje de más de 2.500 kilómetros hacia el golfo de Bengala. Un torrente de montaña, el Bhaghirathi, señala su cabecera que mana del saliente de un glaciar en forma de morro de vaca llamado Gaumukh, en hindi, situado a una altura superior a los 3.870 metros. A unos 214 kilómetros de su nacimiento, en Devaprayag, se le unen las aguas de otro torrente, el Alaknanda, que junto con el Mandakini, el Dhauliganga y el Pindar formarán el Ganga.

Al atravesar el subcontinente en dirección sudeste, recibe otros ríos caudalosos como el Yamuna, en Ilahabad, y el Brahmaputra, en Bangladesh. El Ganga y sus afluentes se esparcen como un abanico y riegan sus fértiles llanuras, una cuarta parte de la superficie total de la India.

Su cuenca ocupa una extensión de 1.035.000 kilómetros cuadrados y sustenta a un tercio de la población del país (en la actualidad supera con creces los mil millones), en una de las regiones más densamente pobladas del planeta. Ya en Bangladesh, el río se ensancha tanto que parece un mar interior, surcado por toda clase de embarcaciones. Luego se ramifica en importantes vías fluviales y numerosos riachuelos que configuran uno de los mayores deltas del mundo.