¿Por qué lloramos? Es más complicado de lo que parece

Todos lloramos. Los mejores momentos de nuestras vidas, y también los peores, está marcados por el llanto. No pasa igual con otros animales.

Solo los humanos lloramos. Aunque se ha observado que bajo ciertas circunstancias algunos animales pueden derramar una o dos lágrimas, solo nosotros, los humanos, lloramos de una manera consistente y regular.

Hay una clara, directa e indiscutible relación entre el llanto y las emociones, siempre hay una de ellas involucrada, y curiosamente somos motivados a llorar por los dos lados de todas las emociones que vienen en pares. Lloramos cuando estamos tristes y también nos causa llanto la alegría. Lloramos en medio de un agudo dolor y lloramos al sentir el alivio y la descarga de la pena.

¿Por qué lloramos? Tenemos la capacidad de manifestar la tristeza, por ejemplo, con palabras y decirle a alguien que estamos tristes y que por eso nos comportamos de esta o aquella manera. Pero el lenguaje no es suficiente, sabes que las palabras se quedan cortas para transmitir la profundidad de un sentimiento. Los poetas saben cuán difícil es transmitir la idea de una emoción.

Pero el llanto no tiene esa limitación. Unas lágrimas dicen más que mil palabras. Te pueden decir que están tristes pero no se alcanza la total realización de eso hasta que no ves a la persona en cuestión llorar. Eso te convence. El llanto expresa algo que el lenguaje no puede. Lloramos porque hemos aprendido a usarlo como un poderoso y sutil lenguaje.

Esto podría explicar su origen pero el llanto tiene dos esferas de acción, una interna y otra externa.

La esfera externa la acabos de ilustrar. El llanto podría ser entonces una respuesta evolutiva a la necesidad de buscar entendimiento, compañía o la consideración de otros, su simpatía y ayuda. Sin embargo este mecanismo se fue complicando en la medida que la cultura general de una congregación de personas también se hacía más compleja. Por ejemplo, no siempre es bien visto el llanto en los hombres, que puede ser interpretado en diferentes circunstancias, como muestra de sensibilidad o de debilidad. Lo mismo puede decirse del llorar en público.

La esfera interna, el efecto que el llanto tiene en nosotros, podría ser una acción destinada a auto consolarnos y se ha observado que hay una relación directa entre el llanto y ciertas memorias. Estas memorias de eventos pasados, junto con el llanto relacionadas y motivadas por ellas, pueden servir para superar estados depresivos que aún no se han podido corregir completamente. El llanto y la memoria trabajan juntos para experimentar el dolor y sufrimiento en profundidad, liberando la mente para reconocer, aceptar y disfrutar la emoción opuesta que balancee nuestro bienestar emocional.

El llorar pues es de humanos y para humanos, es un lenguaje primordial que llama a la más profunda simpatía en nosotros.