El banco que guarda el Jardín del Edén

¿Qué pasaría si por alguna catástrofe impensable todas las plantas que nos alimentan se extinguieran? ¿Qué pasaría si de pronto el arroz, el maíz, el trigo, desaparecieran de la faz de la tierra? ¿Cuántas personas morirían antes de poder arreglar una tragedia así?

No es un escenario traído por los pelos, un desastre  natural de proporciones adecuadas, un huracán, una inundación, enfermedades, caída de asteroides etc.,  puede arrasar con la fuente de comida de un país completo porque, junto con la infraestructura, las cosechas es lo primero que se va. Aumentando la escala del desastre podemos ver que, fácilmente, toda una especie vegetal puede desaparecer.

Por eso muchos países han creado bancos genéticos en un intento de preservar los recursos renovables ante posibilidades como estas. Pero estos bancos, siendo locales, dentro del radio de influencia del desastre que destruiría la comida, también son vulnerables. La pérdida total de los bancos genéticos de Irak y Afganistán durante la última guerra es un buen ejemplo.

Es por esto que se creó el Banco Mundial de Semillas Svarbald. Auspiciado por el gobierno de Noruega está ubicado en la isla de Spitsbergen a unos 1300 km del Polo Norte en un lugar que, se cree, lo pone a salvo de casi todas las posibilidades de destrucción accidental. La bóveda está ubicada 130 sobre el nivel del mar, de manera que, aun si las capas polares se derriten, el banco no se inundará. La zona no tiene movimiento tectónico y la temperatura del subsuelo está naturalmente fija en unos -2C.

La bóveda esta empotrada 120 m dentro de una montaña, refrigerada por sistemas de enfriamiento que la mantienen a -18C. Se estima que, en caso de fallar la refrigeración, la bóveda tardaría 200 años en calentarse hasta los 0C. Un estudio de supervivencia determinó que, tomando en cuenta la tecnología de empaque y protección de las semillas, hay granos que podrían mantenerse potencialmente viables por miles de años.

El sistema se alimenta con las muestras que los diferentes bancos genéticos alrededor del mundo envían para ser resguardas. El banco de Svarbald no asume la propiedad de las semillas, que siguen siendo propiedad del país de origen que conserva así mismo el derecho exclusivo de acceso a sus semillas.

La bóveda tiene una capacidad de 4,5 millones de muestras de semillas, calculada cada muestra en 500 semillas individuales. Hasta ahora en el banco están guardadas más de 930 mil muestras.

Esta bóveda es una precaución que muy bien podría salvar a la raza humana de la extinción.