El secreto de un huevo duro perfecto

Cocer huevos es parte del ABC de la cocina, es la segunda cosa que aprendes a hacer después de aprender a hervir agua. O la tercera si tomamos la experiencia de abrir una lata como parte del proceso de cocinar.

En cualquier caso sabemos que cocer huevos es tan viejo como el hambre y no tenemos ni idea de cuando comenzamos a hacerlo, pero es bastante probable que después de comérnoslos crudos lo siguiente en el menú fue huevos asados. Es también probable que descubriéramos a asar huevos al mismo tiempo que asamos carne por primera vez.

Al principio no teníamos fuego y comíamos carne cruda. Luego Prometeo nos dio el fuego y a algún Homo Erectus un poco lento se le ocurrió dejar el animalito recién cazado junto a la hoguera y…voilá…se descubrió la carne asada. Con el huevo sucedió algo parecido. El huevo asado en fuego es muy rico pero difícil de lograr, el huevito se coloca directamente sobre las cenizas, si éstas están muy calientes el huevo explota y si están muy frías no se asa.

 

El huevo cocido no pudo haber llegado hasta que aprendimos a hacer cacerolas con arcilla y éstas no aparecieron hasta hace unos 20.000 años.

En todo caso hoy en día el cocerlos es el método favorito de comerlos, o tal vez sea el huevo frito, pero éste último requiere un poquito más de técnica por lo que está más arriba en la lista de cocina básica.

¿Cuál es la forma perfecta de cocer los huevos?

Te voy a dar la receta que lleva 200 siglos perfeccionándose. El secreto es que no vas a hervir los huevos, los vas a cocinar al vapor.

En una cacerola con capacidad de tres litros, más o menos, colocas una taza de agua, más o menos un cuarto de litro. Esto del más o menos te indica que aún hay espacio para experimentar y lograr niveles más altos de maestría en el manejo de las variables: volumen de la olla contra volumen de los huevos contra temperatura ambiente contra conducción térmica de las paredes del recipiente contra 12,5 datos más.

O simplemente es que no hay tiempo, o paciencia, para ser más detallistas.

Lleva el agua a hervor, coloca los huevos, tápalos, pon la llama media-alta y déjalos allí durante 9 minutos. Retira del fuego y detén la cocción con un choque de agua fría. Fractura la cáscara con la cacerola y déjalos enfriar completamente en al agua. Pélalos y listo. Huevitos duros  perfectos.