La casa inteligente, ¿amiga o enemiga?

La tecnología sigue avanzando. Sus aplicaciones siguen multiplicándose. La penetración en nuestra vida se incrementa. La absorción de información personal se hace cada vez más sutil.

Un área de importancia primordial es nuestro hogar. La cantidad de aplicaciones, de aparatos cada más más inteligentes, es enorme y aumentando. Los desarrolladores de esta tecnología invierten grandes recursos en crear y perfeccionar sistemas para ayudarnos en las labores domésticas con la meta de liberar, para nuestro beneficio y placer, más tiempo libre.

Las capacidades de los sistemas domésticos han sido aumentadas exponencialmente e incluyen desde aparatos prácticamente autónomos hasta sistemas que conectan la casa con todo la red de información global.

¿Qué es capaz de hacer la casa inteligente?

Si el tema es ahorro de nuestro precioso tiempo ellos, los ingenieros de sistemas y software, están ganando la partida a mano alzada. Desde robots que puedes poner a doblar la ropa, podadores de césped que puedes dejar solos en tu jardín, aspiradoras que salen a trabajar por sí mismos y luego se guardan solitos, refrigeradores que saben cuándo estás quedándote sin un producto y lo ordenan a  la tienda por ti, sensores de luz que se ajustan a tus costumbres, etc.

Sistemas que te permiten, cuando estás en camino hacia tu casa después del trabajo, decidir qué quieres de cena y ordenar su preparación, encender el aparato de aire acondicionado y ajustar el nivel de temperatura, encender las luces o sistemas de sonido, y otras maravillas más.

Amazon desarrolló lo que ellos llaman el Dash Button, una aplicación que se pega en algún lugar y que representa a un producto específico y que pulsas cuando necesites reaprovisionarte. Eso es todo lo que haces, pulsas el botón y Amazón hace lo demás.

El principal instrumento o método o virtud de todo este desarrollo es la comunicación con la inmensa y compleja red de sistemas alrededor del mundo.

¿…y qué tiene eso de malo?

Eso es lo que aún no está del todo claro. Alguien dijo que cuando se inventó el auto también se inventó el choque de autos. Esta marea de innovación esta cayendo sombre nosotros tan rápido, y abarca tanto de nuestra vidas, que no nos está dando tiempo para pensar acerca de sus alcances. Pero cuando tú permites una comunicación abierta hacia afuera los demás tienen el mismo grado de acceso hacia adentro, en otra palabras, cada vez que usas uno de estos avances estás compartiendo valiosa información personal.

La s compañías sabrán de tus apetitos, rutinas, hábitos, deseos, ritmo de trabajo y ocio, lugares favoritos, aficiones (incluso las secretas), y demás.

Lo que ellos pueden hacer con todo esta información es temible. Pueden influir en tu vida de formas que pasarán desapercibidas porque tú creerás que eres tú el que quiere o el que cambia.

No podemos parar esto pero podemos estar alerta y tomarnos el tiempo para evaluar la verdadera necesidad de que nuestra casa sepa más de nosotros que nosotros mismos.