Un juego que crea amistades… el dominó

El dominó, es un juego de mesa en el cual solo vemos fichas rectangulares, comúnmente hechas de cerámica o madera, cada ficha se divide en dos cuadros y cada uno de estos queda enumerado con puntos, como los dados, a excepción de una ficha que está en blanco.

Este es el juego nacional de Cuba, aunque se dice que fue originario de China para luego extenderse por Europa, específicamente en Italia, en las cortes de Venecia y Nápoles. Se cree que los chinos llevaron el dominó a Cuba durante sus emigraciones.

Las variables de juego del dominó incluye equipos de cuatro personas, pero puede ser jugado en solitario o  en parejas, el juego se inicia revolviendo las fichas boca abajo para después recogerlas al azar. El ganador de cada juego individual es el que queda sin pieza o que tiene la menor cantidad de puntos cuando el juego termina. El puntaje final de cada juego es la suma de todos los puntos, de todos los jugadores, que hayan quedado sin colocar en la mesa. Si la persona que le toca jugar no tiene la ficha correspondiente tiene que “pasar” dando un leve golpe a la mesa o expresándolo.

También hay una manera de terminar el juego y es cuando los jugadores no pueden colocar más fichas en la mesa, a esto se le llama “tranca” o “tranque”. La última persona en trancar el juego gana si tiene el menor número de puntos o lo tiene su pareja en el juego.

El dominó es un juego para personas de todas las edades, incluso los jóvenes en sus tiempos libres lo disfrutan para tener una sana diversión y regocijo con sus compañeros. No solo se trata de poner fichas, también requiere de estrategia.

Para los niños es beneficioso el juego del dominó para una mejor concentración y capacidad para memorizar además de un desarrollo en las relaciones interpersonales y el conocimiento matemático.

En Venezuela y otros países se han desarrollado una serie de frases utilizadas para este juego, en el país mencionado se le conoce al doble 6 como “la cochina” o “doble cena”; “ahorcar la cochina” se usa cuando el doble seis queda por fuera; y a los espectadores se les dice que “los mirones son de palo” conminándolos a hacer silencio sobre lo que ven.

En Cuba se dice “pegarse” cuando se pone la última ficha, cuando termina el juego y vuelven a mezclar las fichas se le dice “dar agua”. También tienen su propio dialecto para ponerle nombres a las piezas: “Blanquizal de Jaruco” es cuando el otro equipo pierde sin anotarse ni un punto; “Tribilin” o “Trio Matamoros” se le dice al tres; “el lunar de Lola” se le dice a la que solo tiene un punto marcado.