¡Hay un lugar donde la gente vive de noche y sin colores!… ¿sabes dónde es?

¿Podrías imaginar lo que es vivir tu vida solo pudiendo ver en blanco y negro? Sorprendentemente, esa es la realidad para muchos. El ojo del ser humano, específicamente la retina, posee tres grupos de conos foto-receptores que permiten captar los colores rojos, verdes y azules. El cerebro es capaz de interpretar las diferentes permutaciones de activación de dichos conos y generar todos los colores que conocemos; sin embargo, al existir algún trastorno que afecte la función de estos conos se produce una alteración en la capacidad de distinguir los colores llamada daltonismo.

Un curioso caso de daltonismo se ha observado en la isla de Pingelap. Ubicada en el Pacifico Sur, esta pequeña isla posee una población afligida por una forma muy agresiva del daltonismo conocida como acromatopsia. La acromatopsia, o ceguera diurna, le roba al 10% de la población de la isla la habilidad de ver colores. 1 de cada 10 habitantes de Pingelap solo ve en blanco y negro. En contraste, el promedio mundial de personas daltónicas es 1 en cada 40 habitantes.

Esta extraña condición es percibida por muchos pobladores de Pingelap como una maldición, mientras otros  la atribuyen al rey de la isla. Pues, resulta que en el año 1780, un terrible tsunami arrasó con la población. De mil habitantes que previamente vivían en la isla, quedaron apenas 20 sobrevivientes. Dentro de los habitantes que pudieron salvarse estaba el rey. El rey de Pingelap no sufría de acromatopsia pero era portador del gen responsable y terminó repoblando la isla con su descendencia. Por razones de ubicación geográfica y por motivos religiosos nunca ha sido común el matrimonio con extranjeros.  Esto resultó en una endogamia rampante la cual dio como resultado una prevalencia de la mutación genética.

Hoy en día, los habitantes de Pingelap que sufren de esta anomalía también sufren de fotofobia, lo cual los hace extremadamente sensibles a la luz y les dificulta mucho trabajar bajo la luz del sol.

También padecen de unos movimientos involuntarios de los ojos, conocidos como nistagmos.  El lado positivo del asunto es que de noche pueden ver perfectamente lo que es aprovechado por los lugareños para tener una vida nocturna bastante movida. Salen  a  pescar, alegan que es divertido y satisfactorio, y así llevan el sustento a sus hogares.

Hasta ahora la acromatopsia no tiene cura, aunque los especialistas indican que la utilización de lentes correctivos podría ayudar. Por ejemplo, los lentes con cristales de color rojo disminuyen la sensibilidad a la luz. Esta comunidad no se preocupa por el color de una pintura, ni tampoco por cual color de ropa luce mejor, su angustia es no poder trabajar, pero aprendieron a hacer limonada con sus limones.