La placenta no es lo único que alimenta al bebé. ¿Sabes qué es la leche de vientre?

La idea común, general, básica, es que el feto se alimenta a través del flujo de sangre materna que pasa por la placenta. Sin embargo esto no siempre es así.

Durante las primeras 11 semanas de vida el bebé es alimentado por lo que se conoce como la leche de vientre, o leche uterina.

Cuando un óvulo es fecundado se inicia uno de los procesos más complejos, asombrosos y maravillosos que conocemos. La formación de un nuevo ser humano es la sumatoria de miles, tal vez, millones, de procesos, cada uno de los cuales, es más increíble que el siguiente.

El nacimiento de un bebé es, literalmente, un milagro. Son tantas las cosas que pueden ir mal que la consecución de un niño, o niña, sano es algo que nos envuelve de humildad.

¿Qué es la leche uterina?

El óvulo fecundado desciende hasta el útero donde se fija al endometrio. Inmediatamente comienza un proceso de fusión entre el tejido del huevo y el revestimiento del útero con la meta de formar un vía de intercambio de fluidos que garantice la nutrición del futuro bebé.

La placenta inicia también su desarrollo en paralelo pero aún no está lista para cumplir su función básica de reguladora del flujo sanguíneo maternal.

Mientras tanto el tejido del útero comienza a metabolizar, por medio de glándulas especializadas, una gran cantidad de glucosa transformándola en glicógeno. Este producto es usado básicamente de dos formas, una, contribuye a la formación de moléculas que serán los bloques de construcción de músculos y huesos y demás del bebé. Y dos, se depositan en el espacio intervelloso de la placenta.

Estos depósitos de glucosa son la fuente del primer alimento que recibe el feto. Esto es lo que se conoce como leche uterina o leche de vientre.

Estas moléculas se mueven a través de las membranas del espacio intervelloso y penetran los tejidos del nuevo bebé.

Todo esto sucede mientras la placenta termina su formación, los vasos sanguíneos de la madre y del feto se alinean dentro de estos mismos espacios y la sangre materna comienza a fluir, convirtiéndose en la principal fuente de alimentación del bebé, así como también el vehículo por donde el feto elimina sus desechos.

Cuando este mecanismo se completa y entra en funciones al 100%, como dije alrededor de la semana número 11, las glándulas en el tejido uterino que manipulaban y proveían el glicógeno, cesan sus funciones y se secan.

Esto es una combinación de relojería suiza, mecánica cuántica, biología molecular, ingeniería orgánica y resolución matemática del caos, que ni en 10 trillones de años pudo haber sido creada por el azar. No señor.