El heme, la nueva “carne” perfecta. ¿Será verdad?

Durante mucho tiempo se ha dicho y demostrado que el comer carne de animales no es lo mejor para la salud. No vale la pena repetir aquí todos los argumentos en contra del consumo de carne animal por lo que le hace a tu cuerpo, ni los razonamientos filosóficos y religiosos que se esgrimen para defender esa posición.

Lo que sí es cierto y demostrable es lo caro que es producir carne desde el punto de vista ecológico. Más del 40% de la tierra usada por el hombre para producir alimentos se dedica a criar animales y a cosechar la comida para esos animales. Es la industria que produce más agua contaminada en el planeta y genera más gases de invernadero que la industria automotriz.

Si hubiera alguna manera de reducir el consumo de carne veríamos estos beneficios: por cada medio kilo de carne que dejamos de consumir estás liberando 10 m2 de tierra para la vida salvaje; dejas de producir gases de invernadero equivalentes a manejar 30 km; ahorras agua equivalente a una ducha de 12 minutos.

El tofu, el gluten, la soya, todos han sido probados como sustitutos en uno u otro momento pero no se puede hablar de sustitución cuando estos productos no lucen, ni saben, como la carne. Es como decir que voy a sustituir carne por mango. Es muy sano y delicioso comer mango pero no lo hago en “lugar” de la carne. Por eso los intentos de hallar el sustituto perfecto continuaron. Ahora tenemos el heme.

El heme es la molécula que le da a la carne su sabor y la responsable de su aroma y textura a la hora de asarla, un aroma y sabor que ha estado con nosotros desde el comienzo del tiempo. Evolucionamos alrededor de una fogata con carne asándose.

Heme es una molécula presente a todo lo largo y ancho del mundo vivo en diversas variables fundamentales para la vida. Una de ellas en particular, la leghemoglobina, presente en las legumbres, es fundamental en el metabolismo del nitrógeno. Esta molécula cuando es mezclada con otras provenientes del coco, trigo y papa, transforma una preparación en algo que es un verdadero sustituto de la carne con todo su sabor, textura y aroma de la carne a la brasa.

No hay nada nuevo en el heme, hemos estado consumiéndola desde el principio con cada vegetal del menú. La novedad estriba en la combinación proporcional de la proteína con otros productos vegetales.

COMPARACIÓN ENTRE CARNE ANIMAL Y HEME. ¿CUÁL ES CUÁL?

Tal vez sea esta una respuesta más eficiente en nuestra continua búsqueda de mejores alimentos y métodos menos agresivos de alimentarnos.