¡Ahí cayeron, ahí murieron congelados, y ahí se quedaron!

El monte Everest, se considera la montaña más alta del mundo, característica que causa interés en algunos seres humanos. Posee una altura de 8.846,4 metros sobre el nivel del mar. Ya sea por interés deportivo o de pavoneo, es necesario tener las condiciones físicas y los conocimientos necesarios para mantenerse con vida en su trayecto.  Tanto el ascenso como el descenso son sumamente peligrosos. Sobrevivir en el monte Everest no es algo que cualquiera pueda lograr.

Para muchos el Everest se convirtió en su tumba, el lugar donde los sorprendió la muerte sin dejarlos ir, donde tuvieron que enfrentar el rechazo natural a morir con desesperación, soledad y angustia, en un lugar que no los iba a regresar.

Una de las características asombrosas que acompañan al Everest es la cantidad de víctimas que ha cobrado, y que físicamente allí se han quedado. ¿Te imaginas un familiar muerto donde cualquiera pueda tropezar con él al caminar? Es terrible el solo hecho de pensar en el caso.  Desde 1922 se empezaron a registrar muertes en el monte Everest.

Encontrarte con un cadáver en cualquier parte es algo espeluznante, pero más aún cuando sabes que el cadáver permanecerá en situ. En el Everest  hay prácticamente estaciones cuya única señalización es un cuerpo humano.  La mayoría de los cadáveres permanecen allí por razones de dificultad y peligro al tratar de bajar los cuerpos. Otros son dejados en sitio por respeto a su esfuerzo de conquistar la montaña.

Algunos cuerpos no se han podido recuperar porque nadie sabe sus paraderos, otros por no tener acceso al lugar, en fin, allí se quedan a la vista de los que puedan pasar.

Más de 200 cuerpos se encuentran en el Everest, unos identificados, otros no.

La famosa” zona de la muerte”, se encuentra empezando los 8.000 metros de altura. Allí la capacidad de respirar se restringe por el poco oxígeno y las posibilidades de morir aumentan extremadamente.

Uno de los primeros cadáveres es El Saludador, está allí desde 1997. El pobre parece estar saludando. Otro  caso es el del famoso Botas Verdes, un escalador  cuyo cuerpo se encuentra de “paso” desde hace casi 20 años. Su cadáver aparece y desaparece al aumentar los niveles de la nieve. Una pareja se perdieron el uno al otro, murieron tratando de encontrarse. ¿Se imaginan tal desesperación?

Se les recomienda a los escaladores conseguir los llamados sherpas,  guías capacitados para sobrevivir en la montaña.

Para algunos novatos puede ser hasta  romántico escalar el Everest, para los experimentados  un reto, la pregunta obligada es ¿vale  la pena el riesgo?