Buenos días, soy Mendigo Profesional

Seguramente en más de una oportunidad le ha llegado alguien por la calle y le ha pedido limosna. Muchas personas le dan algo de dinero o comida, y nunca faltan mendigos en las grandes ciudades, incluyendo las más ricas. Especialmente en las más ricas, deberíamos decir. ¿Y cuál es la ciudad rica de la actualidad con más ricos haciendo gala de su ostentoso estilo de vida?

Pues la ciudad de Dubái es conocida en el mundo entero por ser una ciudad tan rica que hasta los más pobres pueden llevar vidas de adinerado en poco tiempo. Este hecho no excluye a los mendigos, que bien podrían ser considerados en otros entornos como los que menos tienen y por tanto, están llenos de carencias. Pues bien, los mendicantes de otros países entran legalmente a los Emiratos Árabes Unidos con una visa de tres meses para “trabajar” precisamente de las calles pidiendo limosna. Algunos van perfeccionando su técnica de pedigüeños hasta el punto de ganar doscientos setenta mil dírham mensuales. Es decir, sesenta mil euros cada mes. Esta larga cifra es más de los que muchos en la ciudad ganan en un año. Sin duda, ahora si entiende porqué muchos los denominan los mendigos profesionales.

Las historias le han dado la vuelta al país. Se aprovechan de la generosidad de los ciudadanos de forma casi delincuencial  en un país donde justamente pedir limosnas es un delito. La cárcel no intimida a los mendicantes ni a sus gestores, pues la perspectiva de ganas una cantidad de dinero exagerada en poco tiempo es muy difícil de sacar de la cabeza.

Todo comienza cuando el “mendigo profesional” se aposta en las entradas de sitios donde confluyen personas adineradas. Cuando ven que se acerca una que parece serlo, si dirigen hacia ella y les cuentan una historia bastante tormentosa sobre sus vidas. Que sus familias no comen desde hace días, que sus hijos están deambulando por las calles por no tener como mantenerlos, que vienen desde lejos de una región en guerra, que han sido despojados de todo cuanto tenían en una estafa… y hay gente que se los cree. Lo más probable es que la persona le dé una pequeña colaboración monetaria, pero esto no los satisface. Siguen insistiendo. Diez dírham es muy poco. No quieren cien dírham, quieren más. Exigen contribuciones cuantiosas. Quieren mil dírham, que son más o menos unos trescientos dólares… y hay gente que se los entrega.

Los relatos se difunden como la pólvora y cada vez más gente viene a la ciudad a mendigar y mientras más vienen más tienen qué contar acerca de cómo acumulan cifras enormes gracias a la mendicidad. Y la policía más lujosa del mundo hace todo lo posible por controlar los índices pero estos siguen en aumento. Algunos afirman que se han conformado grupos de traficantes de mendigos, bandas provenientes de otros países asiáticos que se encargan de traer mendigos, algunos legalmente y otros ilegalmente, hasta Dubái y luego se quedarían con la mejor porción de las ganancias.