El precio de guardar los recuerdos del cerebro en un archivo digital

La sociedad Nectome, ubicada en California, ha hecho afirmaciones inusuales. Dice que puede preservar los recuerdos del cerebro de una persona. De hecho, pueden quedar almacenados en un archivo digital y luego ser reutilizados en forma de software. Por lo menos en un futuro, cuando la tecnología permita que sean transferidos a un computador.
Esta institución afirma que se aproxima el día en el que podremos manipular el conectoma del cerebro. Llaman conectoma al conjunto de conexiones neuronales del cerebro. Dicen que al manejarlo a grado cabal, será posible reconstruir los recuerdos de una persona mucho tiempo después del fallecimiento de esta. Aunque ven muy lejana la llegada de ese día, desde ahora Nectome está ofreciendo a sus clientes la posibilidad de preservar el cerebro de las personas con la intención de que éstas retomen su vida cuando la tecnología necesaria se haga disponible. Podrían volver a la vida como un programa informático o algo más.

La idea de prolongar la vida aún después de la muerte puede atraer la atención de muchos, sin importa que sea como algo inmaterial. No obstante, el procedimiento por el cual se llega a la conservación del material cerebral no es algo que deba pasarse por alto. De hecho, es aún más trascendental. Robert McIntyrehe, uno de los fundadores de la compañía, admite abiertamente que el servicio es “fatal” para los clientes. Conservar el conectoma del cerebro implica bombearle un coctel de productos químicos embalsamadores mientras aún esté fresco, lo que llevaría al paciente/cliente hasta su misma muerte. No por menos se considera el procedimiento como un mecanismo de suicidio asistido con el posible beneficio futuro de regresar a la vida.

La empresa ya ha hecho pruebas preliminares satisfactorias en el cerebro de un cerdo, empleando la técnica polémica mencionada anteriormente. Afirman que el proceso de embalsamamiento fue un éxito, al punto de observar cada sinapsis en su interior con la ayuda de un microscopio electrónico. No hay pruebas suficientes para determinar que con esto es suficiente para preservar realmente los recuerdos y los datos recogidos en el cerebro, pero ya hay muchos que lo ven con entusiasmo. Hay quienes han pagado los diez mil dólares que cuesta tan solo aparecer en la lista de espera para someterse al procedimiento. Esto, por supuesto, debido a que el servicio aún no se encuentra disponible debido a las controversias y las implicaciones legales tan problemáticas que afronta.

El neurocientífico Ken Hayworth, presidente de la Brain Preservation Foundation, compara los cerebros conservados con el procedimiento que desarrolla la empresa Nectome con las características de un computador apagado. Aunque lo esté, no quiere decir que la información se haya perdido. Declara: “Hablando en forma personal, si me encontrara de frente con un enfermedad terminal es muy probable que escogería este método para practicar la eutanasia”

Sin embargo, no todos los científicos en el área están de acuerdo con este servicio. Los detractores insinúan que se trata de una idea comercial que procura aprovecharse de la obsesión de la gente rica por su muerte. Otros más señalan que no hay pruebas concretas de que este procedimiento efectivamente conserve los recuerdos. Sam Greshman, neurocientífico de Harvard, dice: “La memoria completa de una persona no puede ser reconstruida con una serie de micrografías electrónicas. Hace falta conocer los puntos sinápticos de fuerza, cuales son inhibidores y cuales no, las variables constantes de tiempo, qué neuromoduladores están presentes, el estado dinámico de las espinas dendríticas. Y todo esto siempre que los recuerdos estén realmente almacenados en las sinapsis.