¿Por qué los girasoles giran con el sol?

El fenómeno que le dio el nombre a esta flor y que es parte inseparable del encanto y belleza de estas flores fue un misterio durante mucho tiempo, pero finalmente hay una teoría que parece lo suficientemente sólida como para tomarla en serio.

El hecho de la flor girando con el movimiento del sol ha sido además usado profusamente en poesía, religión y por los amantes de la naturaleza. Cuando se ve un video acelerado de estas flores moviéndose al compás del sol uno se pregunta si en verdad las plantas son tan insensibles como algunos piensan.

El fenómeno se complica porque los girasoles se comportan de maneras diferentes dependiendo de la edad de la planta. Los girasoles que siguen al sol son las flores jóvenes en etapa de crecimiento, una vez que la planta madura la flor deja de moverse y se queda mirando al este.

Los científicos determinaron que tiene que ver con los ciclos circadianos de la planta, esas variaciones de conducta que siguen un ritmo repetitivo de aproximadamente 24 horas y que, aparentemente, todos los seres vivos lo tienen.

El ciclo del girasol sigue un movimiento gradual desde el este al oeste durante el día y luego un regreso de oeste a este durante la noche para repetirse de nuevo en la mañana.

¿A qué se debe este baile con el sol?

Cuando la planta es joven y está creciendo se produce una diferenciación  en la velocidad de crecimiento en las fibras del tallo, durante la mañana las fibras que dan al este crecen más rápido que las del lado oeste. Este diferencial provoca la rotación de la planta que todos observamos.

PLANTAS JÓVENES INCLINÁNDOSE PARA SEGUIR AL SOL

De noche las fibras que encaran el oeste crecen más rápido que las otras y la planta vuelve a su posición original.

PLANTAS MADURAS FIJAS EN SU POSICIÓN ENCARANDO EL ESTE Y DÁNDOLE LA ESPALDA AL ATARDECER

Este seguimiento del sol les ayuda a generar más biomasa y crecer más sanas y fuertes.

Por otro lado para las plantas maduras ya no es posible aprovechar esta diferencia en el crecimiento de las fibras y se quedan encarando el este porque de esa manera reciben una mayor cantidad de luz, calentándolas y haciéndolas hasta 5 veces más atractivas para los polinizadores.

Todo este baile es regulado por ciertos genes que reaccionan a la luz solar.

Este descubrimiento revela la importancia de los ciclos circadianos en la regulación del crecimiento conectado a factores del ambiente que podría orientar el estudio de otras especies.