Ayahuasca, la droga que tuvo una iglesia (por muy corto tiempo)

En quechua ayahuasca significa la soga del espíritu, la cuerda etérica que mantiene unido al espíritu con el plano físico cuando aquél sale del cuerpo para visitar mundos superiores. Los indígenas amazónicos han usado esta droga desde tiempo inmemorial para tener visiones de otras dimensiones y para provocar procesos de catarsis psíquicas sanadoras.

Ayahuasca es la liana Banisteriopsis Caapi…

…aunque los indios usualmente la combinan con otras plantas para obtener su mezcla sagrada. El ingrediente activo es un alcaloide llamada harmina.

La ayahuasca es usada siempre con propósitos místicos, entretejida con movimientos espirituales esotéricos e iniciáticos, poco más o menos como se considera y usa el peyote dentro de las culturas del noroeste de México.

En el 2015 Trinidad de Guzmán tuvo una clara visión, en medio de una de sus experiencias con la ayahuasca, en donde vio la misión que debía llevar a cabo: la creación de una iglesia dedicada a la enseñanza y práctica de los rituales iniciáticos y sanadores de la ayahuasca.

Inmediatamente puso en acción su plan contactando a otras personas, especialmente en Perú, para comenzar a definir los detalles. Su meta era una iglesia que cumpliera con todos los aspectos legales para poder funcionar en los Estados Unidos.

Su iglesia se llamó Sanación Ayahuasca. Estaría abierta a cualquier persona que quisiera experimentar la abertura espiritual sanadora que la ayahuasca orecía. A tal efecto de Guzmán comenzó una amplia campaña publicitaria en todas las plataformas electrónicas. Retiros de 4 días comenzaron a ofrecerse por la correspondiente donación de dinero.

Pronto se vieron en problemas legales porque las leyes que protegen la libertad de religión son muy específicas cuando se refiere a movimientos basados en el uso de drogas, especialmente aquellas que pertenecen la categoría que la DEA llama Schedule 1, según la Ley de Sustancias Controladas.

Por otro lado no es fácil definir una religión de una manera legal, y muy pocos pueden apelar a esas definiciones para tratar de legalizar un movimiento que puede llegar a ser visto como filosófico o claramente secular, en cuyo caso las leyes no lo defienden en absoluto. Uno de los puntos críticos a definir es el de que los miembros de la propuesta iglesia deben reunirse motivados por un propósito sincero hacia la nueva creencia. Esta sinceridad es tremendamente difícil de evaluar.

De Guzmán buscó la protección de otras iglesias nativas formales en los Estados Unidos pero ellas no pueden, por definición, aceptar a nadie que no pertenezca a las tribus tradicionales americanas.

Finalmente una mujer murió durante uno de los pocos retiros que Sanación Ayahuasca logró realizar.

La iglesia de ayahuasca murió cuando apenas fue concebida por de Guzmán.