¿Cómo suenan 7.000 bombas atómicas?

Un volcán es un constante signo de interrogación. La naturaleza no pide permiso, ni da aviso. La erupción de un volcán puede llegar a ser uno de los más mortales fenómenos naturales que han amenazado la vida en la faz de la Tierra.

Una de las peores erupciones de la historia fue la del volcán de la isla Krakatoa. Con una altura de 2.600 metros, se ubica entre las islas del Pacífico Sumatra y Java, en Asia.  Con un impacto semejante a 7.000 bombas atómicas como la lanzada en Hiroshima, la explosión del Krakatoa se pudo sentir en el 10% de la superficie terrestre.

Este desastre natural devastó 295 ciudades, dejando un saldo de más de 36.000 muertes. No solo estalló la isla, sino que ha sido el estruendo de mayor magnitud registrado en la historia.

Todo empezó en el mes de mayo del año de 1883. Las erupciones se fueron presentando de manera constante hasta el mes de agosto del mismo año.

El 27 de agosto el volcán entró en su etapa más crítica. Fueron varios los estallidos que generaron tsunamis de unos 40 metros de altura cada uno. La última explosión fue de proporciones épicas jamás registradas.

Consecuencias:

Fue de tal magnitud el deslave que evaporo el agua que rodeaba las islas. Esto también produjo la aparición de nuevos islotes.

Al entrar agua por el cráter producido por las erupciones, la explosión expulsó piedras  a unos 20.000 metros de altura.

Quienes estuvieron a menos de 40 kilómetros a la redonda quedaron sordos por el estallido.

Las cenizas oscurecieron el día y permanecieron en la estratosfera durante varios años. Esto causó una disminución de los rayos ultravioleta, originando bajas temperaturas al siguiente año.

Las cenizas alcanzaron  80 kilómetros de altura anclándose en la estratosfera.

Al momento de colapsar la caldera magmatica se generó un tsunami  acompañado de una nube de vapor súper caliente a 400 C. Su devastación fue brutal remolcando barcos hasta la zona selvática.

Un barco tuvo la suerte de quedar ileso al enfrentarse al tsunami y lograr sobrepasarlo. Nada fácil para los sobrevivientes ver como desaparecía todo a su rastro.

Luego de la última erupción que dispersó casi toda la isla entre el mar y la atmósfera nunca más se han producido más estallidos, sin embargo, luego de 134  años el volcán ha resucitado. El peligro está latente hoy en día, lo cual ha causado una constante incertidumbre a los científicos.

Como dijimos antes, la naturaleza no avisa, ni mucho menos pide permiso.