El traficante de drogas que secuestró médicos para hacer vacunar su comunidad

Rio de Janeiro es una ciudad conocida por sus favelas, o sea, sus cinturones de miseria en los que manda más el crimen organizado que la ley. Sus criminales, sin embargo, no puede decirse que tengan siempre malas intenciones, aunque de vez en cuando se les pasa la mano.

Desde hace algunos meses se ha desatado una epidemia de fiebre amarilla en el país que ha causado miles de muertes y que mantiene a las autoridades sanitarias del Ministerio de Salud en jornadas permanentes de vacunación. Pero como es común en Latinoamérica, los servicios públicos de salud no alcanzan el ritmo de expansión de la enfermedad, los servicios de inmunización no logran manejar el elevado número de pacientes y las comunidades más humildes son prácticamente desatendidas.

Thomaz Vieira Gomes, también conocido como 2N, es uno de los mafiosos más peligrosos de la ciudad. Salgueiro, así se llama la comunidad, es el territorio de banda de narcotráfico de Gomes. Pero al percatarse de la crisis sanitaria que hacía que su localidad se viera en peligro, decidió secuestrar dos enfermeros y llevarse el material hospitalario para que vacunaran a los habitantes de la favela. Entraron él y algunos de sus hombres en el hospital local, tomaron todas las jeringas y dosis de vacunación que encontraron y se llevaron por la fuerza a los dos enfermeros de turno esa noche. Los trasladaron a un bar en el que los trabajadores de la salud pasaron horas suministrando inmunizaciones a los miembros de la localidad. Al cumplir su labor, los enfermeros fueron traídos de vuelta a su lugar de trabajo.

Entonces comienza el relato que cuentan los enfermeros. Estos afirman que sus captores no fueron agresivos con ellos y que habían reconocido que se encontraban en la necesidad de hacer eso al percatarse que la mayoría de los pobladores de Salguiero no estaba en condiciones de dirigirse hacia el centro de vacunación de la fiebre amarilla. Razón por la cual los enfermeros no hicieron denuncias a la policía y tuvo que salir el Departamento de Salud de la ciudad a declarar que investigaría lo ocurrido.

La noticia causó furor entre los medios brasileños, especialmente las redes sociales, con diversas reacciones. Se llegó a decir incluso que Gomes se comportó como una especie de Robin Hood moderno.