¿Sabías que la NASA te puede pagar mucho dinero por tu nariz?

La acumulación de malos olores dentro de una nave espacial no debe ser nada agradable. ¿Te imaginas ser obligado a oler vomito o excremento durante 18  días o más? Los astronautas son tan susceptibles a sufrir de malestares causados por los malos olores, diarrea, vomito, flatulencia, mal aliento, etc.,  como lo somos las demás personas en la Tierra.

 

La aglomeración de olores fétidos puede llegar a descontrolar y, peor aún, puede enfermar a un astronauta. Allá arriba no se puede ventilar simplemente abriendo una ventana para airear el ambiente. Por lo tanto es sumamente importante hacer énfasis en el tema. Una misión al espacio es sumamente costosa y cancelarla por un pestilente olor sería totalmente inaceptable.

 

Para evitar que esto jamás suceda, la NASA, cuenta con un equipo de personas capacitadas para…oler. Pues sí, NASA cuenta con un total de 25 científicos especializados, encargados de oler, literalmente, todo lo que va al espacio.

El propósito de esta normativa es que los astronautas permanezcan en el espacio en las mejores condiciones posibles. Al examinar  el olor de todo lo que va al espacio se puede determinar los niveles de  toxicidad ambiental de muchos elementos.

Desde alimentos en mal estado, hasta algo tan simple como un papel, o el metal de una  herramienta, pueden llegar a ser irritantes para los astronautas. Por lo tanto, todo se debe oler minuciosamente.

 

Si bien consumir alimentos en mal estado puede llegar a ser terrible en la Tierra, imagínate la gravedad de un episodio de diarrea en el espacio.

Uno de los principales científicos olfatorios con los que cuenta la NASA  es el sabueso espacial George Aldrich.

El señor Aldrich cuenta con 40 años de experiencia olfativa. Se estima que George Aldrich ha participado en unas 868 expediciones espaciales, lo cual lo eleva muy por encima del resto de los científicos en su equipo. Aldrich ha olfateado de manera minuciosa cada elemento que va al espacio durante las últimas décadas.

Para poder pronosticar los posibles malos olores el jefe olfateador supremo de la NASA debe calibrar su nariz antes de hacer cualquier tipo de inspección. Para calibrar Aldrich se somete a una prueba olfativa, donde varios envases con éter, vinagre y menta, sirven para balancear la capacidad y sensibilidad de su nariz.

El Sabueso Aldrich, como es graciosamente conocido, junto con su equipo de expertos, examina una muestra de absolutamente todo lo que va al espacio. Para su protección estos elementos se calientan a altas temperaturas durante días para poder estudiar sus vapores y analizar la presencia de venenos y elementos carcinógenos. Solo luego de pasar esta prueba pueden ser olidos por el señor Aldrich.

Es sumamente importante el trabajo tan peculiar de estos científicos. Ellos nunca viajarán al espacio, pero estos Nasal-nautas serán siempre parte imprescindible de la historia espacial.