Si tienes alguna de estas cosas tu cuerpo evolucionó y no sabías

Actualmente la teoría de la evolución es la mejor forma de explicar la diversidad de formas de vida que habitan en nuestro planeta. Se basa en la idea de que las especies tuvieron antepasados comunes entre sí y que la herencia genética fue cambiándolas para que se adaptaran a los distintos ambientes en los que se desarrollaron.

Los seres humanos, al igual que el resto de las especies, evolucionamos de nuestros antepasados. ¿Cómo lo sabemos? Una de las pruebas es que en nuestro organismo podemos encontrar órganos y estructuras corporales que no son útiles y que sin embargo están ahí.

Aquí te traemos 6 pruebas de la evolución que conserva tu cuerpo.

Músculo palmar largo

1

El músculo que vemos en la imagen y que sobresale de la muñeca les servía a nuestros antepasados para liberar sus garras y facilitar el agarre cuando se saltaba de un árbol a otro. Hoy es completamente inútil, así que no te preocupes si tú no lo tienes, pues no todas las personas lo conservan, ya que la evolución se ha encargado de irlo eliminando poco a poco.

Piel de gallina

2

La piel se les erizaba a nuestros antepasados por frío extremo o por presencia de peligro, ya que estaban más expuestos a las condiciones de la naturaleza que nosotros. Esto lo hemos heredado de ellos, pero hoy se nos puede erizar por muchas razones más, por ejemplo, ¿has notado cómo se te pone la piel de gallina cuando escuchas tus canciones favoritas? Esto es porque la médula espinal excita los nervios periféricos cuando recibes un estímulo placentero.

Epicanto (la brida mongólica)

3

La forma del párpado superior que suelen tener las personas de raza mongoloide (Asia Oriental) apareció en los primeros humanos debido a las condiciones climáticas extremas en las que vivían: fríos severos y calores sofocantes. Hoy, aunque la gente de aquellas regiones ya no viva bajo dichas condiciones, este rasgo se sigue conservando.

Pliegue semilunar

4

En el extremo interior del ojo tenemos un pequeño pliegue, que es el resto de lo que antiguamente era un tercer párpado llamado membrana nictitante, que puede observarse en muchas aves, reptiles y peces. Alguna vez tuvo alguna función para nuestros antepasados pero actualmente no sirve para nada.

Músculos del oído

5

¿Puedes mover tus orejas? Actualmente pocas personas pueden hacerlo, y es que los músculos del oído hoy en día son completamente inútiles. Pero a nuestros antepasados sí les servían para escuchar con mayor claridad si se acercaba algún animal salvaje, un rival o una presa.

Las muelas del juicio

6

Nuestros antepasados comían alimentos más duros que los que comemos ahora, por lo que necesitaban los 32 dientes para masticarlos y molerlos. Ahora, tenemos cuatro muelas de sobra que ya no nos sirven mucho que digamos, tanto que la mitad de la población ya no las tiene.

 

Comparte esta interesante y reveladora información con tus amig@s.

También te puede interesar: La ciencia demuestra que las personas absorben la energía de otras personas