Me AGOTA hablar con la gente. ¿Te pasa a menudo? Descubre a qué puede deberse

Seguramente te has topado con personas que pueden hablar por horas y horas sin cansarse, mientras tú, durante la “conversación”, no has dicho ni una sola palabra. Tú eres muy diferente. A ti te agota hablar con la gente. No quiere decir que no disfrutes de una buena charla con amigos o familiares, pero siempre lo haces durante un tiempo prudente, después del cual la plática te comienza a cansar y comienzas a sentirte incómodo y a buscar cualquier excusa para irte, para volver a tu rincón de paz, a la tranquilidad de tu soledad. ¿Cuál es la diferencia entre aquellas personas que hablan y hablan y tú, que no toleras conversaciones largas? Lo que pasa es que tienen distintas personalidades. Ellos son extrovertidos; tú eres introvertido.

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Sorprendentemente, el cerebro de las personas extrovertidas funciona diferente al de las introvertidas. Todo se basa en el tipo de bioquímica que se genera en nuestra cabeza, lo cual hace variar nuestro umbral de atención y de comunicación social.

 

Kathryn Asbury, publicó un libro llamado “Genética y aprendizaje”, el cual se complementa con algunos estudios de la Universidad de Cornell. A modo de resumen, el libro y dichos estudios dicen lo siguiente:

  • Que todos tenemos en nuestro interior una especie de “barra de energía” (así como la de los videojuegos), que se recarga o se vacía dependiendo de las actividades que hagamos o dejemos de hacer. Por ejemplo, a las personalidades extrovertidas se les recarga con la interacción social (hablar y hablar por horas les llena la barra al tope), mientras que los introvertidos se llenan de energía con sus espacios de soledad.
  • La barra de energía podemos entenderla como nuestro nivel de bienestar y equilibrio interior, aquello que nos llena y nos satisface plenamente.
  • A los extrovertidos, la barra de energía se les llena con la liberación de dopamina, que es el neurotransmisor que suelta su cerebro mientras se encuentran interactuando con los demás.
  • Con los introvertidos pasa lo contrario, el exceso de interacción social (mucho bullicio, hablar durante horas, lugares con mucha gente) les “roba la energía”, haciendo que se sientan aburridos, malhumorados o débiles, esto debido al cansancio mental que les provoca.
  • Para evitar que su barra de energía se vacíe, los introvertidos deben aumentar sus espacios de soledad. Desde luego, pocas personas pueden darse el lujo de renunciar a la interacción social (a final de cuentas los humanos somos animales sociales), pero alguien introvertido deberá intercalar la convivencia con los demás con instantes prolongados de tiempo para sí mismo, con el fin de “recargar baterías”, por así decirlo.

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Se deben desterrar varios mitos sobre la introversión:

  • Ser introvertido no es ser antisocial.
  • Ser introvertido no es ser tímido.
  • Ser introvertido no es carecer de habilidades sociales.
  • Las personas introvertidas no odian hablar con la gente, es sólo que necesitan mucho espacio para sí mismas. Pero también son capaces de disfrutar la socialización.

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Sobre todo, es importante darse cuenta que ser introvertido para nada define qué tanto éxito tendrás en la vida. Si bien es cierto que las personas extrovertidas suelen “caer bien” y encontrar muchas oportunidades, los introvertidos suelen ser personas muy inteligentes y propositivas. Por ejemplo, personalidades como Bill Gates o Mark Zuckerberg se definen como personas introvertidas.

Y tú, ¿eres una persona introvertida o extrovertida?

 

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