El exceso de pedos podría ser síntoma de una enfermedad

Absolutamente todos los seres humanos soltamos gases producto de la digestión, y no hay nadie que escape a haberse echado algún día una flatulencia. Algunas personas no conocen la palabra “flatulencia”, es más común que conozcan a esta reacción del cuerpo como “pedo”.

El pedo es una mezcla de gases que nacen en el intestino y que terminan siendo expulsados por el ano, haciendo un sonido característico y teniendo un olor muy peculiar. Aunque no siempre el procesamiento de alimentos es la razón de estos gases, pues también pueden deberse a que la persona tragó aire y terminó en sus intestinos. El viaje que hacen estos gases por el intestino hasta salir al recto es lo que le da al pedo ese olor tan desagradable.

En los países occidentales, los pedos son motivo de vergüenza o se prestan para las risas y las burlas. En cambio, en la Antigua Roma se llegó a reconocer la necesidad de tirárselos. Se cuenta que una vez, en un banquete con el emperador Calígula, un hombre tuvo la urgencia de tirarse un pedo, pero se lo aguantó durante toda la comida por no ofender al soberano. Esto le causó la muerte. Desde entonces, Calígula dio la orden de que nadie se aguantara un pedo, así fuera en su presencia, y que aquel que se lo aguantara sería castigado.

Algunas complicaciones de la flatulencia son: olor excesivamente desagradable, exceso de gases, incontinencia de los gases y dolor e hinchazón abdominal. En ocasiones, un pedo puede estar acompañado de liberación de excremento, lo cual es una situación bastante vergonzosa.

Para evitar flatulencias frecuentes, es necesario revisar nuestra dieta y ver si no estamos consumiendo muchos alimentos ricos en polisacáridos: frijoles, lentejas, lácteos, cebollas, ajo, levadura.

Especialmente los frijoles son una causa de mucha flatulencia, pues estos pasan el proceso de digestión intactos hasta el intestino, donde se descomponen y generan una gran cantidad de gases. El olor característico de los pedos proviene del ácido butírico y de dos compuestos del azufre: sulfuro de hidrógeno (el que le da ese olor a huevos podridos) y disulfuro de carbono.

También la lactosa puede producir mucha flatulencia, pues las bacterias intestinales que se alimentan de ella producen una excesiva cantidad de gases.

Si tú o alguien que conoces padece de bastantes flatulencias, numerosas e incontrolables, es preciso acudir al médico lo antes posible, pues bien podría tratarse de una enfermedad subyacente. El exceso de pedos puede deberse desde una colitis hasta enfermedades intestinales más graves, algunas de las cuales requieren cirugía si no se detectan a tiempo.

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