¿Decir groserías puede calmar el dolor?

A todos nos ha pasado, estás caminando descalzo por la cocina, pensando en el programa de televisión que acabas de ver, cuando… ¡Pum! justo en el dedo chiquito del pie. El dolor es… bueno, no hay palabras para lo malo que es el dolor, excepto que gritar un palabrota que vamos no voy a escribir por respeto.

La buena noticia: Tu “boca sucia” tiene un propósito. De acuerdo con la investigación, las malas palabras pueden aliviar el dolor.

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Un estudio de 2009 publicado en NeuroReport demostró que hacer esto podría ayudar a la gente a soportar el dolor.

Cuando se les pidió que pusieran sus manos en una bañera de agua helada, los sujetos podrían mantener sus manos sumergidas por más tiempo cuando repetían una mala palabra de su elección en lugar de una palabra neutral.

“Al decir cosas así, los 67 estudiantes voluntarios reportaron menos dolor y en promedio soportaron unos 40 segundos más”, según Scientific American. Los investigadores teorizan que este efecto se debe a que maldecir induce la respuesta de lucha o huida del cuerpo.

“Sospecho que maldecir se convierte en un reflejo defensivo en el que un animal que de repente es herido o confinado estalla en una lucha furiosa, acompañada de una vocalización enojada, para asustar e intimidar a un atacante”, dijo el psicólogo Steven Pinker de la Universidad de Harvard.

¡PERO NO LO HAGAS TODO EL TIEMPO!

A veces antes de empezar a maldecir a todo el mundo, tomate tu tiempo: Los efectos anti-dolores de maldecir solo pasan cuando es algo involuntario que sucede cuando te golpeas el dedo o algo así: “Maldecir es un lenguaje emocional, pero si lo usas con exceso, pierde su apego emocional”, dijo a la BBC Richard Stephens, el líder del estudio. Es decir, guarda estas palabras para cuando realmente las necesites.