8 Errores lingüísticos que probablemente cometes a diario.

Es común que de vez en cuando cometas una que otra falta ortográfica y lingüística, ya que en ocasiones es bastante difícil recordar todas las normas en cuanto a escritura y habla se trata. Pero si se quiere ser alguien que represente intelecto y que a leguas se note que es una persona con buenos estudios, se debe procurar hablar y escribir de la manera mas correcta posible. Pero hay varios casos en los que hasta la persona con mejor preparación académica falla, y varios de estos son los que te mostraremos a continuación.

1. ”Radiactividad” y “radioactividad”

Este es uno de esos ejemplos en los que se extiende tanto la forma incorrecta de decirlo, que la RAE termina por aceptar como válida la errónea. Ya ha pasado en muchas ocasiones, y al final los poderes lingüísticos acaban autorizando lo incorrecto. Al parecer, la letra “o” incluida en radiactividad pudo aparecer debido al gran parecido con el elemento químico radiactivo llamado “radio”. Sin embargo, la RAE insta a que las personas sigan diciendo y escribiendo radiactividad. Lo mismo ocurre con “paralímpico” y “paraolímpico”, siendo esta última incorrecta.

2. ”Eructo” y “erupto”

Este error está desapareciendo con el tiempo (menos mal), y teniendo en cuenta el hecho de que a muchos hablantes les resulta complicado pronunciar una “p” al final de una sílaba, todavía se sigue cometiendo este error. Lo mismo ocurre con los ejemplos de “captus” o “cóptel” en lugar de “cactus” y “cóctel”; Tal error se ha extendido también a la palabra “eructo”, que con el paso del tiempo se ha deformado y se ha convertido en un error común, sobre todo en jóvenes y niños. Obviamente, las vulgares variantes como “eruto” o “iruto” son altamente indeseadas.

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3. ”Areola” y “aureola”

Este es una caso algo especial, ya que ambas palabras existen en el diccionario. Sin embargo, nos estamos refiriendo a esa “zona rojiza de forma circular que rodea el pezón de un pecho”. Algo que todo el mundo tiene, y que quizás las mujeres lo tienen algo más pronunciado, se llama “areola” o “aréola”. Por otro lado, la palabra “aureola” no es otra cosa que el disco y resplandor luminoso que suele representarse tras las cabezas de las imágenes sagradas. Nuevamente, la RAE terminó por aceptar la forma incorrecta, aunque insiste en que se debe usar el término correcto.

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4. ”Impreso” e “imprimido”

Estos últimos años se ha empezado a emplear mucho más la palabra “impreso” y no “imprimido”, sin embargo, ambos términos son totalmente correctos. En español existen ciertos verbos que tienen dos participios, uno regular (“imprimido”) y otro irregular (“impreso”), los cuales utilizan el regular únicamente como adjetivo y no como verbo, con la excepción de “freír” (es correcto decir “he freído”, por arcaico que parezca), “imprimir” y “proveer”. De acuerdo a la RAE, “imprimido” se usa en frases como “¿has imprimido el documento?”, “he imprimido el folleto completo”, e “impreso” en: “tome un impreso del mostrador”, “el documento ha sido impreso en el extranjero”. Nunca se debe decir “debe usted cumplimentar el imprimido”, sino “el impreso”.

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5. ”Súper” y “super”

Hay tres acepciones posibles para estas palabras. El adjetivo “súper” (“El todoterreno usa gasolina súper”), el sustantivo “súper” (“vamos al súper a comprar huevos”) y, por último, el prefijo “super” (“superpotencia”, “superpoblación”). Sin embargo, este último solo debe ser utilizado cuando precede a sustantivos y nunca a adjetivos o adverbios, y aquí es donde radica el fallo extendido. De acuerdo a esta regla, se pueden decir palabras como “superhombre” o “supercoche”, pero nunca se deben emplear palabras como “supercorrecto”, “superbien” o “superútil”.

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6. ”No doy más de mí”

Esta expresión plantea en algunas situaciones ciertas confusiones. Nos referimos a casos como “Antonio no da más de sí” o “ese polo se ha dado de sí”. El principal problema es que las personas olvidan que siempre se debe mantener la concordancia entre el sujeto y el pronombre que sigue a la preposición “de”. Es decir, lo correcto es decir “no puedo dar más de mí” y “tú no das más de ti”. En los demás casos hay que emplear “sí”. No se puede decir “no puedo dar más de sí”, aunque es algo bastante extendido en la población hispana.

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7. ”Encima de mí”

Este error lo comete prácticamente el 100% de la población, ya que está realmente arraigado. Los adverbios no pueden ser modificados por un posesivo, “detrás de Antonio” no se corresponde a “su detrás”, por lo tanto, no se puede decir “detrás suyo”. Asimismo, no se deben emplear casos como “delante mío”, “detrás tuyo” ni “encima mío”, sino “delante de mí”, “detrás de ti” y “encima de mí”. Tampoco se aceptan ciertos derivados como “encima mía”, “detrás tuya” y demás.

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8. ”incluido” e “inclusive”

Si bien ambos términos existen, nos referimos a todas esas expresiones que se ven por ahí, sobre todo en carteles de restaurantes, promociones, descuentos, bares, y demás. Por ejemplo: “Este local permanecerá cerrado desde el día 3 hasta el día 8, ambos inclusive”. Para empezar, “inclusive” es un término cuya procedencia data del latín escolástico, y que tiene un significado de “incluyendo el último objeto nombrado”. Lo correcto sería añadir al final de la frase anterior “ambos incluidos”. Sí se puede decir “…desde el día 1 hasta el día 14 inclusive”, pero no lo anterior.

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Material: www.paraloscuriosos.com