¡Cuando hables con un robot usa gafas oscuras!…o sino…

Hay varias maneras, unas más científicas que otras, de tratar de averiguar tu personalidad o de predecir cómo reaccionarías a ciertas situaciones. Puede ser a través de tu signo zodiacal, o tu letra, la forma del cráneo, qué pájaro cantó cuando naciste, o mediante pruebas sicológicas.

Sin embargo, la aproximación al problema más científicamente aceptable es lo que se conoce como el modelo de los Cinco Grandes, en dónde se describe la personalidad como la composición de 5 factores: a) apertura: al cambio, a lo nuevo, curiosidad y apreciación de lo no convencional; a veces es llamado intelecto; b) meticulosidad: auto control, persistencia, planificación, confiabilidad; c) extroversión: sociabilidad, tendencia a la compañía, alegría, asertividad; d) adaptabilidad: solidaridad, amistad, docilidad, altruismo; e) estabilidad: resistencia a la ansiedad, tolerancia, predictibilidad en la conducta.

Un acercamiento interesante al modelo de los Cinco es por medio de los ojos. De una manera natural o instintiva hemos estado usando esta aproximación desde siempre, por ejemplo cuando pensamos que alguien no es de confianza porque no nos mira directamente sino que mueve los ojos de un lado al otro, o cuando decimos que alguien es curioso cuando mira fijamente y con atención las cosas. Los pesimistas tienden a mirar fijamente escenas crueles o groseras. La persona generosa mira moviendo los ojos suavemente y sin miedo.

Recientemente se ha logrado cuantificar estos rasgos del movimiento de los ojos mediante logaritmos que permiten a sistemas inteligentes predecir los rasgos más importantes de la personalidad. Los científicos quieren aumentar la capacidad de los sistemas inteligentes para predecir, calcular y actuar dependiendo de lo que ellos encuentren en las cinco grandes áreas de estudio. Imagínate a un robot que, mediante el movimiento de tus ojos pueda saber cómo eres y adaptarse a ese conocimiento.

Durante las evaluaciones los técnicos les pidieron a los sujetos de estudio que usaran unos lentes especiales capaces de seguir el movimiento de los ojos, medir el tamaño de las pupilas, detectar los movimientos sacádicos, etc., y correlacionar todo esto con las escenas en el exterior y las características personales, ya conocidas, de los participantes. Todo esto fue computado luego para definir una relación directa entre el movimiento de los ojos y los cinco Grandes.

De esta manera se pudo relacionar, por ejemplo, la rata del pestañeo con la inestabilidad. Otros descubrimientos interesantes mostraron que la amabilidad tenía mucho que ver con cuánta intensidad el sujeto miraba el extremo inferior derecho de la escena; y la curiosidad con la variación del tamaño de las pupilas.

La utilidad de esto está todavía considerándose pero… ¿te imaginas a nuestros políticos siendo analizados tan solo por cómo miran?