Es un trio amoroso inseparable: el lápiz

Su humilde diseño es una obra maestra de la reducción a lo esencial, la expresión de miles de años de evolución en instrumentos para escribir, desde los dedos, pasando por el cincel y martillo, hasta la pluma ostentosa e impráctica.

Es uno de los más importantes testigos de la historia mundial y personal. El lápiz ha estado con nosotros en las buenas y en las malas, acompañándonos en el examen por el que tanto luchamos o escribiendo una despedida con lágrimas en los ojos.

¿Quién no ha mordido un lápiz cavilando sobre los misterios del universo?

Su alma es la mina de grafito, mineral descubierto en 1560 después del paso de una tormenta en el Distrito de los Lagos en Inglaterra, en un lugar que después se conoció como la mina Borrowdale que aún se considera el depósito de grafito más puro del mundo.

¿Será una significativa coincidencia el hecho de que el alma del instrumento de expresión más popular del mundo sea del mismo material del que está hecho el diamante? Cuando usas un lápiz estás escribiendo con un diamante crudo.

El grado de dureza de la mina se logra combinando el grafito con arcilla, proceso que se inventó en Francia como medida para darle más estabilidad a la mina y para ahorrar un mineral que es tan raro como difícil de trabajar.

Los primeros en unir en feliz matrimonio al grafito con la madera fueron los alemanes en el siglo 17 en la ciudad de Nuremberg según cuenta la historia. En ese entonces hacer un lápiz involucraba dos profesiones, los mineros y los carpinteros. ¿Cuál es el nombre del que tuvo esta gigantesca idea? Staedtler. ¿Te suena?

Ahora bien, una vez que comenzamos a escribir surgió la inevitable necesidad de borrar. Los primeros borradores fueron mendrugos de pan pero el borrador definitivo nació con el descubrimiento de la goma producida con la savia del árbol de goma brasileño y fue Eberhard Faber (otro nombre que seguramente reconoces) quién creó el borrador ideal mezclando la goma con piedra pómez.

Sin embargo no fue sino hasta finales de los 1800 que el borrador fue incorporado en un extremo de la madera dando así forma final al lápiz que conocemos hoy.

Es difícil calibrar lo que este instrumento significó para el avance del aprendizaje y la cultura mundial. Tal vez tengamos una idea más clara de la cercana relación que se desarrolló entre el lápiz y el hombre al saber que Shamus Culhane, el animador de los estudios Disney, creador de las películas “Pinocho” y “Blanca Nieves y los 7 Enanos”, pidió que lo enterraran con uno de ellos.