Plomo en oro – ¡ya lo lograron!

En la historia, la alquimia es una antigua práctica protocientifica que combinaba elementos de lo que después se conoció formalmente como la química, física, metalurgia, medicina y astrología entre otros.

La alquimia fue practicada por varias civilizaciones tales como Mesopotamia, Persia, la India y China, el Antiguo Egipto, y Europa. Era practicada y enseñada por una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarcó al menos 2500 años.

 

¿Estaban perdidos en el estero los alquimistas?

El opus magnum de la alquimia era la creación de la piedra filosofal a través de un proceso de manipulación de la materia prima esencial, la quintaesencia, el éter, la base de toda materia, sin forma, similar al caos.  El fin de esta piedra era la transmutación. Un proceso en donde un metal no noble, como el plomo, seria transformado a un metal noble, como el oro.

Una tarea que parecía imposible debido que los alquimistas no sabían que el plomo y el oro eran elementos atómicos distintos, la tabla periódica estaba aún cientos de años en el futuro.

…si se puede…si se puede…

 

Pero, ¿y si te dijera que la transmutación no es pura leyenda? ¿Que este proceso es totalmente posible en la edad moderna? En 1980 un estudio fue conducido en el Lawrence Berkeley National Laboratory (LBNL) en California, en donde el dichoso procedimiento de la transmutación fue hecho con éxito. Todo lo que se necesita es un acelerador de partículas, una cantidad enorme de energía y una expectativa muy baja de cuanto oro se va producir.

Este experimento fue llevado acabo usando bismuto, un elemento metálico adyacente al plomo en la tabla periódica. Este proceso se pudiera llevar acabo usando plomo, pero sería más difícil aislar el oro al finalizar la reacción debido a que el bismuto solo tiene un isótopo estable en su composición mientras que el plomo tiene cuatro.

Usando la LBNL’s Bevalac, acelerador de partículas, los científicos impulsaron rayos de carbono y núcleos de neutrones, a casi la velocidad de la luz, golpeándolos contra hojuelas de bismuto. Cuando estas partículas de alta velocidad impactan con los átomos de bismuto, esquirlas de los núcleos del bismuto se quiebran dejando atrás un átomo ligeramente disminuido.

Tras examinar la “destrucción”, los científicos descubrieron una cantidad de átomos transmutados en donde cuatro protones habían sido removidos del átomo de bismuto para producir oro. Al lado de estos cuatro protones, la reacción inducida por la colisión, había removido entre seis a quince neutrones, produciendo un rango de isotopos de oro.

¿Pero dónde está el oro?

La producción de oro fue tan insignificante que, para poder medir la cantidad creada, los científicos tuvieron que hacerlo través de la radiación de los núcleos deteriorándose en un lapso de un año.

Los científicos presumen que la colisión de partículas creó un isotopo de oro estable, oro 197, que es el oro usado para anillos de bodas y lingotes, pero como éste no se deteriora los científicos no pudieron verificar su presencia. Para hacerlo se requeriría un espectrómetro de masas, pero creen que el número de átomos está debajo del nivel de detección del aparato.

Según los estudios, producir oro usando plomo como material de base seria aún más difícil, pero cumpliría la transmutación largamente buscada por los  alquimistas ancestrales.

O sea, ellos no estaban tan equivocados.