3 fósiles inexplicables que desafían a la ciencia…y a todo lo demás

No todo lo que se refiere a la historia del hombre y del mundo está resuelto, hay innumerables lagunas significativas y misterios que reclaman una explicación. Es evidente que el mundo no es tan plano y cómodo como queremos.

No solamente no todo está explicado sino que hay cosas que, positivamente, son un desafío a lo que está establecido por la ciencia y la historia; todavía hay muchas cosas para las que necesitamos conseguir un lugar. Imagínate llegar a tu casa, un lugar cómodo que conoces muy bien, y encontrar algo que no habías visto nunca antes en el medio de la sala. ¿Cómo explicas eso?

Así es como nos sentimos siendo testigos de lo que sigue.

El Monstruo de Tully

Fue descubierto en 1955 por un aficionado y coleccionista, Francis Tully, en Estados Unidos, y desde el mismo principio llenó la cabeza de los paleontólogos de migrañas y dolores debido a la extrema dificultad para clasificarlo. Literalmente, el Monstruo no cabe en ninguna clasificación ortodoxa, ni se le ha conseguido algún parentesco sólido con nada actualmente vivo.

No se tiene idea de cómo evolucionó este rarísimo cruce de calamar, elefante y bicicleta. Su cuerpo se parece al de un calamar con aletas similares para impulsarse, aunque en el monstruo están colocadas en un plano vertical. De los lados, tal como un manubrio de bicicleta, surgen dos cápsulas con lo que podrían ser ojos al final de ellas, y de la parte delantera surge una trompa con unas mandíbulas dentadas. De verdad que luce bien rara. H. P. Lovecraft estaría muy cómodo con esta cosa en las páginas de uno de sus libros.

El homo naledi

Este fósil inauguró una nueva familia de homínidos en el árbol familiar humano, aunque en un lugar bien incómodo, entre los simios y nosotros, pero además en un marco temporal definitivamente fuera de orden.

Por sus características físicas se trata de un homínido muy parecido a los antiguos antecesores del hombre pero conviviendo con el homo sapiens tan recientemente como 350.000 años atrás, cuando se pensaba que todos los demás homínidos estaban extinguidos. El naledi nos fuerza a reescribir la historia evolutiva humana.

El alienígena de Atacama

Mira ese cráneo, esos ojos, esto tiene que ser de otro planeta. Este esqueleto fue encontrado hace 15 años en un pueblo chileno llamado La Noria. Todo el mundo gritó ¡vida extraterrestre! Desafortunadamente, no lo es, es humano.

El espécimen tiene unos 15 cm de largo y los exámenes de ADN determinaron que los restos pertenecen a una niña que, probablemente, nació muerta, aunque sus huesos muestran un envejecimiento equivalente a 6 u 8 años de edad. Tiene malformaciones múltiples incluyendo la falta de 2 pares completos de costillas. En total los restos muestran una increíble suma de 54 mutaciones genéticas, muchas de ellas desconocidas para la ciencia.

Hay un sótano oscuro debajo de nuestra historia de cuyo contenido sabemos muy, muy poco.

Por eso es una tontería dar algo por sentado y lo mejor es dejarle siempre una puerta abierta a lo extraño.