Anak Krakatoa, el hijo de la bestia

Índice de Explosividad Volcánica (VEI, por sus siglas en inglés) cataloga las erupciones volcánicas de acuerdo a su intensidad, del el 1 al 8. Los vulcanólogos dicen que no ha habido todavía una erupción 8 en la historia humana aunque la erupción del monte Toba, Sumatra, hace 75.000 años, estuvo bastante cerca y puso en serios aprietos a los humanos prehistóricos que vivían por ahí.

El 27 de agosto de 1883 el mundo explotó como pocas veces lo ha hecho. En una entrega pasada hablamos sobre algunas de las características de ese evento, una explosión que volatilizó y lanzó al aire cerca de 25 kilómetros cúbicos de roca, destruyendo completamente la isla donde estaba. El sonido de la explosión se escuchó a más de 5.000 km de distancia y su onda de choque le dio la vuelta al mundo un total de 6 veces.

Krakatoa tuvo un VEI de 6.

Con todo y su extraordinaria violencia se calcula que Krakatoa fue tan sólo la quinta erupción en la historia del planeta de acuerdo al mismo índice.

No mucho antes de Krakatoa, en 1815, el Tambora, en la isla de Sumbawa, Indonesia, explotó con un índice de 7.

La gran mayoría de los volcanes entran en una etapa de somnolencia y tranquilidad después que desencadenan el caos. Muchos se aquietan por años, siglos, incluso miles de años, mientras que otros cierran la tienda y se extinguen.

Pero no Krakatoa, no señor. Krakatoa dejó un hijo.

Anak

En 1927, justo donde la isla de Krakatoa desapareció, comenzaron a detectarse emisiones de burbujas de gas en el agua. Poco después una erupción de gas y ceniza dejó una pequeña isla caliente en medio del mar. Esa pequeña roca desapareció en poco tiempo erosionada por el oleaje.

ANAK KRAKATOA PUEDE VERSE EN EL CENTRO DE LAS TRES ISLAS VERDES

Este fenómeno se repitió dos veces más hasta que, en el cuarto intento, agosto de 1930, la roca permaneció estable sobre el nivel del oleaje.

Así nació Anak Krakatoa, el hijo de Krakatoa.

Desde el principio fue un pequeño volcán de gran actividad con constantes expulsiones de humo, ceniza y lava. El Observatorio, fundado por el gobierno inglés inmediatamente después de la colosal erupción del Krakatoa, registra constantes temblores y explosiones directamente asociadas a Anak, a veces, expresando un ritmo frenético en la frecuencia con la que deja oír su voz.

 

Hoy en día Anak crece unos 12 cm a la semana y actualmente mide 440 m de altura, la mitad de lo que medía su papá cuando éste explotó.

Los años 1992, 2007, 2008, 2009 y 2012 vieron erupciones significativas en Anak.

¿Esta Anak Krakatoa calentado sus músculos? Así parece ser. Todos los vulcanólogos coinciden en que es sólo cuestión de tiempo. El hijo será un digno sucesor del famoso padre.

¿Estaremos preparados para cuándo suceda? ¿Cuántos perderemos en esta guerra avisada?