El horror tiene a veces la cara de un animal

¿Por qué comenzó el hombre a matar animales? Para comer. Quizás. O tal vez fue en defensa propia.

Los animales nos ha cazado desde que…bueno, desde siempre, incluso mucho antes de que naciera en nosotros ese algo especial que nos hace un poco diferentes a los otros primates.

Luego, gracias a nuestra inteligencia y creaciones (léase armas) pudimos invertir los papeles.

Pero a veces el horror mira desde los ojos de un animal.

El wolverine

En 1979 un trapero llamado Jack estaba cazando en las montañas Kigluaik en Alaska, sin saber que un wolverine seguía el rastro sanguinolento que las presas recogidas por él iban dejando. Más tarde, en medio de una tormenta, el animal entró en el refugio de Jack buscando robarse la carne y llevándose en cambio un susto cuando Jack despertó de repente. El wolverine pasó de ladrón furtivo a motosierra encarnada en un segundo dejando a Jack con los brazos y cara vueltos carne molida y heridas que llegaban al hueso. Jack sobrevivió solo gracias a la oportuna aparición de un amigo que lo encontró más tarde medio muerto.

Las tarántulas

En 1987 un vagabundo originario de Inglaterra, James Payn, saltó al carro de un tren para aprovechar un aventón gratis y se encontró con una carga de bananas. Cerró la puerta del carro, se comió dos o tres de ellas y se acostó a dormir. La sensación de muchas cosas peludas despertó a James y se encontró al horror caminándole encima. De las bananas habían salido cientos de tarántulas que invadieron su cuerpo y cubrían las paredes del carro. Lleno de pánico trató de abrir la puerta del carro y la consiguió bloqueada dejándolo encerrado con una masa viva de tarántulas. Eventualmente se desmayó y despertó en un hospital diagnosticado loco de atar.

Los lobos

A veces el horror no es individual sino colectivo y una ciudad entera el campo del espanto. Desde 1436 a 1440 una manada de lobos, empujada fuera de los bosques por la escasez de caza en ellos, aterrorizó la ciudad de Paris ocasionando un pánico atávico de horror colectivo. Los lobos cazaban activamente a los desafortunados que conseguían vagando en las calles invernales de la ciudad y, según los records, mataron y devoraron unos 80 parisienses. Finalmente los lobos fueron acorralados y eliminados con piedras. El alfa macho, conocido como Courtaud, fue exhibido por toda la ciudad.

El tigre

Vladimir Markov era un cazador furtivo en la provincia rusa de Primorye, y un día se consiguió con un tigre siberiano, el gato más grande del mundo, al que disparó, hiriéndolo, sin matarlo. Y para añadir insulto Vladimir le robó al felino la presa que éste había matado. Pero Vladimir no contó con la venganza del gato. De acuerdo a la investigación que se hizo posteriormente el tigre siguió el rastro del cazador hasta encontrar su casa, irrumpió en ella destrozando todo lo que olía a Vladimir y luego esperó que llegara el hombre. A Vladimir lo encontraron destrozado y medio comido por el tigre. El gato mató dos personas más antes de ser cazado en una emboscada donde hirió a uno de los cazadores. Hizo falta el fuego combinado de tres rifles para matarlo.