Hikaru dorodango o haciendo la forma perfecta a mano

Tomar un poco de lodo en la mano y hacer algo con ello. Este simple placer, disfrutado por todos nosotros en la niñez, es la fuente de todas las expresiones de arte y manualidades que tienen que ver con la arcilla y el suelo: la fabricación de vasijas, jarras, platos y todo tipo de contenedores; figuras y esculturas; ladrillos y paredes de hogares.

Una de las expresiones de este simple impulso creativo más populares en Japón es el hikaru dorodango. Doro significa lodo o barro y dango es el nombre de un pequeño bollito de harina de arroz hecho a presión con la mano, dorodango es pues una masa redonda de lodo hecha a mano. Hikaru se refiere al proceso de pulir.

Hikaru dorodango es el arte de construir una esfera pulida como un espejo utilizando solamente arena, agua y las manos.

Al principio fue un pasatiempo de niños promovido en las escuelas hasta que el sicólogo escolar Funi Kayo la llevó al nivel de pasatiempo meditativo que tiene actualmente.

Hacer dorodango es un proceso que toma varios días y que comienza con la selección de la arena o arcilla, o la combinación de diferentes suelos, que vayas a usar. De esto depende la apariencia final de tu dorodango. En esta etapa es esencial evaluar la cantidad precisa de agua para formar la el núcleo de tu esfera y el tiempo de deshidratación que la bola debe cumplir. Una pelota muy húmeda no es consistente y una muy seca es muy frágil.

La segunda etapa es cubrir la esfera original con capa tras capa de polvo fino, aumentando, si es posible, el nivel de finura del material con cada capa, formando una costra moldeada a mano. Este proceso va nivelando las pequeñas irregularidades en la forma y sellando la humedad requerida. Esto es hikaru. La piel de la palma de la mano actúa como un medio de abrasión que va puliendo paulatinamente la esfera hasta lograr brillos espectaculares.

 

Lo que se busca es crear la esfera perfecta, aunque en ocasiones se producen irregularidades que le dan carácter a la creación bajo un criterio estético bien definido, y pasan a ser entonces el rasgo sobresaliente y no el defecto.

El aspecto manual, dirigido por una atención a la forma y al dominio microscópico de los movimientos de la muñeca y dedos, constituyen el medio de meditación que este hobby ofrece.

Los efectos finales son de una belleza sublime dada por la tierra jaspeada en tonos y colores con patrones mágicos, todo dentro de una esfera perfecta. Un planeta extraño y maravilloso en la palma de tu mano.