Los Premios Ig Nobel. Celebrando lo risiblemente serio

Un día de 1991 Marc Abrahams, cofundador y editor de la revista humorística científica (¿?) Anales de Investigación Improbable, decidió crear un premio para “honrar los logros que primero te hacen reír y luego te hacen pensar” y, dándole rienda suelta a su cinismo particular, usó un retruécano en la palabra inglesa ignoble, innoble, para nominar su idea. Así nacieron los premios anuales Ig Nobel.

Pero te equivocas si crees que es un premio fácil de conseguir y su ceremonia de entrega no es poca cosa: se lleva a cabo en el Teatro Sanders en la Universidad de Harvard, los premios son presentados por laureados Nobel y los ganadores dan luego una conferencia pública en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

¿Qué característica tienen los premios?

A veces los premios son expresiones de profunda crítica irónica a ciertos aspectos científicos o sociales, o celebran el humor en la ciencia, o hablan de inesperados efectos. Ejemplos: la proposición de que los agujeros negros cumplen con todas las condiciones descriptivas del infierno, o la regla de los 5 segundos para los alimentos caídos al suelo, o el planteamiento de que la sexualidad de los avestruces se ve afectada por la presencia de humanos.

La ceremonia es irreverente pero tremendamente encantadora con la intervención de la señorita Sweetie Poo, una niña que grita en medio de los discursos “¡Deténganse, estoy aburrida!”. También la fabricación y puesta en el aire de avioncitos de papel es parte de la tradición así como el trabajo del profesor, físico teórico y co ganador del Nobel de Física del 2005, Roy J. Glauber, como Guardián de la Escoba, el encargado oficial de barrer los avioncitos.

¿Qué clase de científico son los Ig-vestigadores?

Un solo ejemplo: André Geim, gano el Ig en el 2000 por levitar una rana viva en un campo magnético y en el 2010 ganó el Nobel por sus trabajos con grafeno. Fue el primer científico en ganar ambos premios.

Los ganadores de los premios 2017

Física: Marc-Antoine Fardin, por su uso de dinámica de fluidos para investigar “¿Puede un gato ser sólido y líquido a la vez?

Paz: Milo Puhan, Alex Suarez, Christian Lo Cascio, Alfred Zahn, Markus Heitz, y Otto Braendli, por demostrar que usar regularmente un didgeridoo es un tratamiento efectivo para la apnea y los ronquidos.

Anatomía: James Heathcote, por su estudio “Por qué los hombres viejos tienen orejas grandes”.

Biología: Kazunori Yoshizawa, Rodrigo Ferreira, Yoshitaka Kamimura, y Charles Lienhard, por su descubrimiento de un pene femenino y una vagina masculina en un insecto cavernario.

Dinámica de fluidos: Jiwon Han, por sus estudios de la mecánica de del chapoteo de líquidos cuando una persona camina hacia atrás con una taza de café en la mano.

Nutrición: Fernanda Ito, Enrico Bernard, y Rodrigo Torres, por su reporte de la sangre humana en la dieta del vampiro de patas peludas.

Economía: Matthew Rockloff y Nancy Greer, por sus experimentos sobre cómo el contacto con cocodrilos cambia la intención de una persona para apostar.

Medicina: Jean-Pierre Royet, David Meunier, Nicolas Torquet, Anne-Marie Mouly y Tao Jiang, por su uso de escaneos avanzados del cerebro para medir el por qué a algunas personas no les gusta el queso.

Cognitivo: Matteo Martini, Ilaria Bufalari, Maria Antonietta Stazi, y Salvatore Maria Aglioti, por su demostración de que los gemelos no pueden diferenciarse visualmente a sí mismos.

Obstetricia: Marisa López-Teijón, Álex García-Faura, Alberto Prats-Galino, y Luis Pallarés Aniorte, por demostrar que el feto humano reacciona mejor a música tocada dentro de la vagina de la madre que a música tocada sobre el vientre.