La tristeza y la alegría en un huevito de cerámica. Los payasos de Wookey Hole

¿Recuerdas al payaso que te hacía reír cuando niño? ¿Recuerdas cómo era su cara, su ropa, sus gestos, su broma favorita? Quizás sí, quizás no. Es posible que ese payaso ya no exista, que haya desaparecido, empujado hacia afuera del mundo siempre cambiante del espectáculo. Es posible que ya nadie lo recuerde, un elemento más de tristeza en la triste vida de aquellos que se dedican a hacer reír a los niños.

 

Pero puede ser que ese payaso continuó creciendo, atrayendo públicos más y más grandes, dejando una huella mucho más profunda en los recuerdos infantiles de toda una época.

En cualquier caso es casi seguro que ahora su cara esté inmortalizada en un huevito en el Registro de Huevos de Payasos.

Todo comenzó con un payaso. ¿Cómo, si no? Stan Bult era un payaso de circo en el muy golpeado y empobrecido Londres de los años inmediatos a la Segunda Guerra Mundial.

Stan era miembro del Club Internacional de Payasos de Circo y un día, quizás porque estaba aburrido y necesitaba un hobby, comenzó a pintar las caras de los payasos que conocía en las cáscaras de huevos de gallina. Al ver que su trabajo no quedaba tan mal decidió que valía la pena el tomárselo más en serio y así empezó una colección dedicada a conservar, de alguna forma, las caras, el maquillaje, detalles de la ropa, de los payasos miembros del Club.

Stan guardó sus huevitos en su casa como una colección de doble uso, hobby personal y registro semioficial del Club. Después de su muerte la colección, que había perdido algunos de sus artículos, después de todo eran tan frágiles como un huevo vacío, comenzó un periplo errático hasta que terminó en la pequeña aldea del sur de Inglaterra Wookey Hole.

Para entonces el Club había crecido y expandido su membresía para incluir no sólo payasos de circo sino cualquier payaso que trabajara profesionalmente en cualquier ámbito, o categoría, y había cambiado su nombre a Payasos Internacionales.

La colección de Wookey Hole contiene hasta ahora más de 300 huevitos, incluyendo 28 de los originales de Stan Bult.

La suma es un registro oficial que protege el copyright del maquillaje y vestuario de todos los payasos inscritos en la organización. Su diseñador oficial es Debbie Smith quién recibió el trabajo de Kate Stone.

Viendo esas caras uno no puede dejar de sentir la extraña tragedia que la vida de los payasos siempre muestra, como si el hacer reír a la gente les produjera a ellos el efecto contrario, como si ellos no tuvieran nunca el lujo de llorar sus propias tragedias.