Los premios Darwin o gracias a Dios por la estupidez (de algunos)

¿Cuántas veces has dicho, o escuchado decir, algo como “Menos mal que el tipo ese se murió, estamos mejor sin él”?

Eso es exactamente el criterio para ganar un Darwin, el premio que reconoce a la estupidez humana como fuerza evolutiva.

El criterio en lenguaje oficial, tal cual está descrito en su documento constitutivo, es “Honrando el espíritu de Charles Darwin, el premio Darwin conmemora individuos que protegen nuestra base genética ofreciendo el último sacrificio de sus propias vidas. Los ganadores del Premio se eliminan a sí mismos de una manera extraordinariamente idiota, mejorando así nuestros chances de supervivencia a largo plazo”.

Como el resultado final es la protección del patrimonio genético de la humanidad las personas que, accidentalmente se auto esterilizan, también son candidatos para el Premio.

Sin embargo, la muerte de espectadores inocentes descalifica a cualquier de los idiotas que, de otra manera, podrían ser buenos candidatos.

Todo comenzó en 1985 cuando algunos usuarios de Usenet concibieron el premio como una recompensa para “…aquellos que hicieron el gran sacrificio de mantener sus genes afuera del acervo genético humano. El estilo importa, no cualquiera que haya muerto por su propia estupidez puede ganar”.

Pero fue Wendy Northcutt, una bióloga molecular de la Universidad de California y neurobióloga de la Universidad de Stanford, quien estableció la página web oficial de los Premios y publicó el primer libro sobre ellos, haciéndolos tremendamente popular. Ese libro estuvo en la lista de best sellers del New York Times durante 6 meses.

Hay 5 criterios oficiales para evaluar un candidato al Premio Darwin, a saber:

Inhabilidad para reproducirse. Debido a la posibilidad de alternativas de reproducción que la ciencia moderna ofrece, un sobreviviente debe pasar el siguiente test: si, mientras está varado en una isla desierta con un miembro fértil del sexo opuesto el individuo en cuestión no puede reproducirse, el candidato es aceptado.
El candidato debe mostrar un juicio asombrosamente estúpido. Es interesante notar que los suicidios no son considerados puesto que, evidentemente, el sujeto quería morir. El Premio está diseñado para estúpidos que creían firmemente en su supervivencia a pesar de su espectacular idiotez.
Auto selección. Causar la muerte de otro no vale.
El candidato debe tener la habilidad de pensar correctamente, tener la edad legal para manejar y no poseer enfermedades mentales.
El evento debe ser verificado como verdadero y no un cuento de caminos o una leyenda urbana, es decir, debe estar reportado en medios confiables.

Ya estaremos hablando sobre distinguidos ejemplos de los Premios en futuras entregas.

Por cierto, el 88% de los ganadores son hombres. ¡Al fin ganamos una!