¿Quieres vivir mucho? ¡Cásate!

La dificultad para casarse, o la reticencia para considerar al matrimonio como una alternativa de vida deseable, pueden estar relacionadas con la tendencia a tener malas relaciones sociales.

Aquél que le tiene aversión al casarse le gusta, la mayor parte de las veces, calificarse a sí mismo como un lobo solitario. O loba. Pero la soledad no es buena como estilo de vida y con el tiempo tiene una influencia importante en la salud.

Tanto es así que se considera más peligroso o dañina que la obesidad. El margen de probabilidad de adquirir condiciones en el corazón, por ejemplo, es mucho más alto, casi el doble, en solitarios que en obesos.

Hace bastante que se reconoce en los círculos médicos que unas buenas relaciones sociales son fundamentales para la salud emocional y mental del ser humano. Está más que demostrado que niños criados en aislamiento nunca desarrollan madurez y estabilidad en sus emociones.

No solamente pueden enfermarse con mayor frecuencia, o a edades más tempranas, sino que cuando enferman sus síntomas son más pronunciados y los afectan más seriamente que a las personas con buena vida social.

Casi la dos terceras partes de adultos en nuestra sociedad pueden ser considerados solitarios y muchos ni siquiera son capaces de hablarle a alguien sobre cómo se sienten.

Muchos expertos de la salud hablan de una epidemia de soledad. Lo que es bastante irónico en una época de globalización en las comunicaciones y un contacto permanente e instantáneo mediante las redes sociales. Lo que demuestra que esa “comunicación” no parece satisfacer la verdadera necesidad de estar conectados y que los 10.000 “amigos” virtuales de Instagram no sirven para mucho cuando hablamos de compañía.

El tener una relación de calidad es fundamental para nuestra salud. El tener a alguien con quien compartir nuestros pensamientos y sentimientos nos crea una sensación de pertenecer a un grupo, a una entidad que nos incluye, con la que identificamos nuestros ideales y proyectos.

Es por eso que el matrimonio, la familia, es la base de todo aquello que proyectamos hacia afuera. ¿Puede la familia estar constituida sólo por dos personas? Por supuesto que sí. Estar unido a alguien mediante un compromiso de apoyo y compañía es tener una familia. Los hijos complementan y fortalecen pero no son necesarios desde el punto de vista de la formación del concepto de familia. Familia significa un grupo que está alrededor de ti, que te apoya y defiende.

¿La única condición para formar familia? Un compromiso serio de estar ahí siempre.