¿Un pene femenino y una vagina masculina? ¡WTF!

Parece ser que, de vez en cuando, Dios se toma sus vacacioncitas y deja a los duendes a cargo. Pero ellos no son tan buenos en la administración universal y, entonces, tal como en el caso del macho caballito de mar embarazado, a veces las cosas salen al revés.

O es eso o a Dios le gusta gastar bromitas cuando se aburre de hacer siempre lo mismo.

Por el contrario parecería que la evolución trabaja con un poquito más de lógica…pero no por mucho.

¿De qué estamos hablando?

Hagamos un resumen, muy general, de la sexualidad. Es la fuerza más poderosa en el mundo natural de los seres vivos. Por lo menos aquí en la Tierra. Todo organismo nace, vive y muere, siguiendo los comandos de esa fuerza, incluso nosotros que nos tildamos de súper racionales. Por lo tanto el animal hace lo que sus instintos reproductivos le dicen para asegurar así el pase, a futuras generaciones, de sus genes.

El macho entonces corteja a la hembra y ésta decide quién va a ser el padre de sus retoñitos lo que, a su vez, impulsa al candidato a padre a hacer lo que sea necesario para ganarse a la dama.

El hecho de que el macho posee una mayor facilidad para producir mayor cantidad de gametos que la hembra hace que la evolución trabaje con más intensidad en él en cuanto al desarrollo de la parte activa del ciclo reproductivo.

Por eso es que un macho puede tener más de una hembra transportando sus genes, excepto en el caso del hombre románticamente monógamo (en teoría), y las arañas porque se los comen.

Cuando la taza de café se derrama y desdibuja los planos

Bueno pues algo salió…al revés…en el caso del género de insectos  Neotrogla. Ellos son una especie de…como piojos con alas… del tamaño de una pulga, que viven en las cuevas amazónicas de Brasil y se alimentan de excremento de murciélagos.

Pero esto no es lo más raro. En ellos la hembra posee un pene espinoso que introduce a través de un orificio en el macho. Inmediatamente el pene se hincha atrapando al macho por un período entre ¡40 y 70 horas! Que alguien me diga que esto no es amor.

Una vez un investigador, aburrido de ver lo mismo día tras día, trató de separar a una pareja y el macho terminó desgarrado en dos partes dejando su aparato reproductivo pegado a la hembra.

Durante esas 70 horas de amor la hembra extrae toda la esperma que necesita alimentándose al mismo tiempo con nutrientes del líquido seminal del macho.

EL ÓRGANO COLOREADO EN AZUL ES EL PENE DE LA HEMBRA DENTRO DE LA VAGINA DEL MACHO

Para la hembra es un negocio redondo, ella es la que busca activamente al macho, quitándose de encima toda esa cantidad de pretendientes babosos; ella es la que se monta arriba, decide cuánto dura la noche de amor, consigue sus hijitos y además termina con el estómago lleno.

¿Qué gana el macho con todo este abuso? Ahora es él quién da el sí.