El cementerio de las papirusas

¿Quiénes son las mujeres enterradas en ese oscuro cementerio en la ciudad de Avellaneda y que ahora, probablemente, reposan debajo de una carretera?

Su historia es una de engaño y explotación.

¿Quiénes eran los delincuentes?

NOÉ TRAUMAN – JEFE DE LA MAFIA POLACA JUDÍA

Eran los últimos años del siglo XIX y en mala hora llegaron a Argentina unos inmigrantes polacos judíos que se establecieron en la ciudad de Buenos Aires, en donde, llevados por un malsano espíritu emprendedor de lograr negocios productivos con el menor esfuerzo posible, léase mafiosos, fundaron y construyeron una de las más infames cadenas de prostíbulos en la historia de América.

Para lograr sus funestos objetivos establecieron una sociedad con el resonante nombre de Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Varsovia.

¿Y quiénes las víctimas?

Amparados en este nombre se dedicaron a traer muchachas desde Polonia y otros países del este de Europa, la mayoría judías, con las promesas de matrimonios ventajosos y trabajo en abundancia, para luego obligarlas a prostituirse.

Su jefe fue un conocido anarquista inescrupuloso llamado Noé Trauman, amigo del caudillo que gobernaba el distrito de Avellaneda y que, a su vez, tenía varios prostíbulos de su propiedad, Alberto Barceló.

ALBERTO BARCELÓ AL CENTRO

Bajo esta protección la Sociedad estableció sus locales poblándolos  con las desventuradas muchachas que querían huir de las malas condiciones económicas reinantes en una Europa que se acercaba a la Primera Guerra Mundial. La Sociedad las sometía a condiciones de esclavitud, las obligaba a cumplir con un mínimo de cuotas productivas por día, sin importarles su salud y circunstancias.

Ni siquiera tenían un lugar donde poder ser enterradas con algo de dignidad.

La razón del cementerio

En la religión judía, las prostitutas eran consideradas impuras. Ese estigma fue heredado por la iglesia Católica y, es esa época, en muchos lugares, no podían ser sepultadas en un lugar consagrado a los fieles.

Literalmente, las prostitutas no tenían dónde caer muertas.

Las Sociedad llegó a tener y mantener más de 2.000 prostíbulos, en Argentina y otros países como Brasil, Estados Unidos y otros, donde explotaban a más de 30.000 muchachas a las que les exigían trabajar desde las 4 de la tarde a las 4 de la mañana y atender un mínimo de 600 clientes por semana.

Debido al doble rechazo de la sociedad judía honesta y de su propia religión la Sociedad se vio obligada a construir su propio cementerio, en donde se estima hay enterrados unos 2.000 cuerpos entre proxenetas y papirusas.

La razón de la heroína

Irónicamente para los mafiosos, pero con perfecta justicia, su fin les llegó en las manos de una de esas mujeres que explotaron hasta el fin. Ruchla Laja Liberman (Raquel), con un coraje fuera de norma, se atrevió a plantar cara a la mafia y sus esfuerzos fueron el comienzo del fin para los criminales.

El cementerio, lugar de reposo de tantas historias tristes, está ahora abandonado y medio destruido. Durante una ampliación de la calle que colindaba con él se tomaron más de 10 metros del cementerio sin exhumar ni uno solo de los cadáveres enterrados allí.

Sus cuerpos son ahora parte de la base del pavimento.