Medios de transporte que no sobrevivieron. ¿Por qué sería?

Antes de que los métodos de viaje se estandarizaran a lo que conocemos hoy en día hubo intentos que solo se pueden describir como raros, o descabellados, o locos.

Pero esto quizás solo sea un prejuicio de nuestra parte, conformados como estamos, por lo que ya es seguro y normal. Quizás, en su tiempo, estos intentos eran “el futuro”: una muestra de lo que el espíritu humano puede hacer cuando se dedica a buscar soluciones. Si Elon Musk hubiera vivido entonces probablemente estuviera en esta lista de:

Transportes no convencionales

Alfred Ely Beach tuvo, finalizando el siglo IXX, la idea de construir un sistema neumático subterráneo para el transporte de personas. Alfred le pidió a la ciudad de Nueva York permiso para construir un sistema de líneas neumáticas. El permiso le fue negado. Sin embargo, Alfred no se detuvo y construyó una línea de 100 m de largo para demostrar su principio. Lamentablemente para 1897 los trenes eléctricos habían hecho obsoleto todo lo demás.

Zepelines. Para 1930 eran el furor en transporte de carga y personas con un nivel de lujo y confort que rivalizaba con los grandes buques de línea. Si bien es cierto que eran lentos en ese entonces nadie iba de prisa, el ritmo de vida no era ni parecido a lo que ahora consideramos normal. Pero esa característica, sumada a su fragilidad e inclinación a explotar, constituyó su final. Para 1937, después del desastre del Hindenburg, todo terminó.

Triciclos. No el juguete para niños, no, carros de tres ruedas. Sus proponentes defendían su menor resistencia al aire y su simplicidad mecánica, pero por alguna razón simplemente no pegaron. El triciclo de más éxito fue el Reliant Robin, que se produjo hasta el relativamente reciente año del 2002. Hoy en día puede que veas por ahí un triciclo motorizado, con dos ruedas delanteras. Por ahora, eso es lo que hay.

El Caproni Ca.60 Noviplano. Este extraño y exagerado avión fue un  hidroplano del diseñador italiano Gianni Caproni. El principio operativo de un avión es muy simple: genera una fuerza de sustentación más grande que el peso y puedes volar; la sustentación se genera con alas; más alas más sustentación, ¿verdad? Bueno, de aquí en adelante la cosa se comienza a complicar y fue esto precisamente lo que le enredó la vida a Caproni. Su hidroplano era tan pesado que el decidió agregar más alas, y agregó más, y luego agregó más, hasta que ya no hubo espacio donde ponerlas. El producto de toda esta orgía de alas se estrelló en su segundo intento de volar en 1921. Por algo las aves no tienen 9 alas y la industria pronto aprendió que dos eran suficientes en un diseño elegante y eficiente. Como las aves.