¡Para vengar a su esposo se compró un tanque!

Segunda Guerra Mundial, 1941, los nazis rompen el pacto de no agresión con la Unión Soviética y se lanzan a la conquista de su territorio.

La Unión Soviética, un imperio atrasado, bastante por debajo del nivel tecnológico de los países europeos después de casi 25 años de revolución comunista, responde masivamente con lo que era su arma por defecto, sus soldados y ciudadanos. Al final esa nación perdería más de 26 millones de personas, civiles y militares, un increíble 13% de su población.

Pero esa gente luchó con un coraje extraordinario dando nacimiento a héroes legendarios. Lyudmila Pavlichenko, por poner solo un ejemplo, fue la francotiradora más letal de todo el conflicto con 306 muertes confirmadas.

Una guerrera en el vecindario

Pero hoy contaremos la historia de una improbable heroína que, sin tener la fama de su compatriota, no por eso demostró menos coraje y honor.

Las mujeres soviéticas no se quedaron atrás cuando llegó la hora de luchar desesperadamente por su nación. En la guerra sirvieron más de 800.000 de ellas, muchas directamente en el frente de combate.

Nacida en una familia pobre de Crimea, Mariya Oktybrskaya, firme creyente de los ideales comunistas, se casó con un oficial del Ejército Rojo, Ilya Oktyabrskaya, quién fue muerto en batalla durante los primeros meses de la invasión.

Mariya no se quedó en casa a llorar, la muerte de su esposo la llenó de ansias de venganza y del deseo de combatir al odiado enemigo nazi.

 

Una venganza extrema necesita métodos extremos

Así que hizo lo que cualquier ama de casa haría, vendió todo lo que tenía y compró un tanque de guerra T-34, pero en vez de donarlo al ejército, como era usual, pidió permiso para combatir en él. Esa autorización, siendo ella un civil, sólo podía otorgarla el mismísimo comandante supremo y supremo líder, Stalin.

Mariya escribió una carta llena de ardientes argumentos y el glorioso jefe le otorgó su deseo.

Después de un breve entrenamiento de 5 meses Mariya fue enviada al frente como comandante de “боевая подруга”: “Amiga Combatiente”, el nombre con el que ella bautizó a su tanque.

EL TANQUE DE MARIYA CON EL NOMBRE PINTADO SOBRE EL BLINDAJE

En su primer enfrentamiento con los nazis, 1943,  “Amiga Combatiente” fue el primer tanque soviético en romper las filas alemanas sembrando muerte y destrucción.

Un mes después su tanque fue dañado en combate y Mariya, en medio del fuego enemigo, salió del vehículo para repararlo y continuar peleando.

Sus compañeros de batallón entendieron entonces que Mairya era de verdad. Su furia y sed de venganza, su coraje y valentía, la llevaron a enfrentar sin miedo a su enemigo.

La Heroína y su “Amiga”

En enero de 1944 su tanque fue severamente dañado por un impacto directo de fuego enemigo, Mariya, a pesar de las advertencias de sus compañeros, pero impulsada por esa rabia y ganas de matar alemanes, salió de nuevo fuera de su “Amiga” a ver qué podía hacer por ella. Durante esa acción fue herida gravemente con metralla.

Después de convalecer en coma durante dos meses murió.

Mariya Oktybrskaya fue decorada post mortem con el más grande honor que su nación confería, Héroe de la Unión Soviética.