Tú sabes lo que es la amnesia, ¿y la hipermnesia?

El neurosicólogo se inclinó sobre su paciente y le preguntó si recordaba su primera visita hacía 16 años. El paciente le respondió que sí y que también recordaba todas las pruebas a las que el doctor lo había sometido entonces, y como estas pruebas tuvieron que ver con la memoria, el paciente, para no quedarse corto, se las repitió al médico. Palabra por palabra. Sin equivocarse.

Era algo que el paciente estaba acostumbrado a hacer de manera rutinaria desde que tenía 19 años.

Memoria perfecta. Hipermnesia.

El paciente era Solomon Veniaminovich Shereshevsky. Periodista ruso que dejó su empleo al descubrir que podía hacer más dinero con sus trucos de memoria en los bares de Moscú.

Además de tener una memoria perfecta que no olvidaba nada, literalmente, Solomon era sinestésico, todos sus sentidos se activaban cuando un estímulo cualquiera afectaba a uno de ellos. Tocaba algo y sentía un sabor en la boca, oía música y veía un color, etc.

Para cada dato de información Solomon creaba una imagen que se quedaba con él para siempre, sin olvidarla jamás, y era esa imagen la base de su memoria perfecta.

Por ejemplo, una vez el describió cómo veía a los números: “El número 1 es un hombre orgulloso y recto; el 2 es una mujer alegre; el 3 una persona sombría; el 6 un hombre con un pie hinchado; el 7 un hombre con un bigote; el 8 una mujer muy fuerte, un saco dentro de un saco. Lo que veo en el número 87 es una mujer gorda y un hombre retorciendo su bigote”.

IMAGEN SINESTÉSICA DE NÚMEROS

Solomon podía repetir, años después de haberlo leído o escuchado, increíblemente largas series de números y complejas matrices, congestionadas fórmulas matemáticas y poemas en idiomas extranjeros. Sin errores. Sin vacilaciones.

Los problemas de su memoria

Pero la vida no era fácil para Solomon, le era casi imposible concentrarse, no era capaz de dejar de lado, o detener por un momento, la perenne inundación de su cerebro por el continuo flujo de información. Le era muy difícil entender ideas abstractas y le costaba bastante trabajo ir más allá del significado literal en un texto. Tomar una simple decisión era siempre cuesta arriba, la abrumadora cantidad de datos que se le presentaba no lo dejaba establecer, a un nivel práctico, un criterio con el que evaluar nada.

Su condición sinestésica añadía a las dificultades. Contó una vez que al ir a comprar un helado se vio repelido y disgustado por las imágenes de carbones encendidos y ceniza que el tono de la voz de la vendedora motivó en su visión.

Su confusión llegó a ser una verdadera tortura que lo llevó a probar de todo para ver si podía olvidar algo. Sin resultado.

Solomon murió en 1958 a los 72 años. Su coeficiente de inteligencia era tan promedio como el tipo de la esquina.

¿Tú recuerdas lo que cenaste el martes de la semana pasada? ¿Cómo estabas vestido hace dos meses?

¿Cómo trabaja nuestra mente? ¿Cuál es su límite?