¡Cuando en Rusia dicen me muero del calor, no exageran!

“Me muero de calor” es una expresión metafórica que se utiliza constantemente en todos los países del mundo. Pero, para ciertos pueblos puede llegar a ser literal. En los países de clima cálido la población se adapta al calor rápidamente, pero, ¿qué sucede cuando en países no tan cálidos se presentan altas temperaturas y olas de calor extremo?

Los países cálidos como Sudan, normalmente presentan temperaturas que merodean los 52 grados centígrados. Sin embargo, el pueblo sudanés sobrevive y vive sus vidas con normalidad. Ahora, los países fríos del mundo, acostumbrados a temperaturas más placenteras, pueden llegar a colapsar.

Pregúntenle a los rusos.

Durante el verano del año 2010, el país de los zares padeció la ola de calor más devastadora en siglos.

¡Tal fue su magnitud que acabó con la vida de más de 55.000 personas!

La temperatura aumentó considerablemente por encima del promedio, y en repetidas ocasiones superó los 40 grados centígrados. Durante semanas se registraron las temperaturas más altas en la historia del país.

Esta ola de calor llego a afectar más de 600.000 kilómetros cuadrados de superficie. La pérdida a nivel agropecuario fue ruinosa, los incendios forestales fueron devastadores, y la economía del país se derrumbó.

Se presentaron altos niveles de sequía por el bajo nivel de precipitación aumentando la resequedad de la tierra, dejando a Rusia vulnerable ante los efectos más destructivos de una ola de calor sin precedentes.

¿Por qué se da algo así?

Los científicos opinan que este  fenómeno se presentó como consecuencia del calentamiento global  y el incremento de los gases de invernadero; por lo que se presume que este evento se seguirá repitiendo.

Lo más alarmante es que se predice que cada nueva ola de calor será más severa que la anterior.

A raíz de este evento, la preocupación tanto científica como social ha aumentado. Los investigadores argumentan que, con la información obtenida y las lecciones aprendidas, estas olas se podrían predecir y la magnitud de sus efectos se puede llegar a mitigar.

Desafortunadamente, uno de los requisitos para poder atenuar el impacto de estas futuras olas de calor será  reducir la concentración de los gases del efecto invernadero y esto requiere de una iniciativa política que muchos países se rehúsan a intentar. De igual manera, esto no eliminaría el problema, solo lo aplacaría.

Sin lugar a dudas el calentamiento global trae graves consecuencias y en Rusia lo aprendieron de la peor manera.