La gympie gympie: ¡la planta que te hace suicidar!

¿Por qué la llaman la planta del suicidio?

Porque si te pica eso es lo que te provoca hacer. De hecho algunos lo han hecho.

La gympie gympie es un demonio vegetal que vive en las selvas del noreste de Australia, alcanza una altura de unos 3 metros y tiene hojas con forma de corazón cubiertas de una fina pelusa.

Pertenece a la familia de las urticarias y por mucho es la reina de todos los infiernos vegetales que se conocen.

Su efecto ha sido descrito como el ser quemado con ácido y electrocutado al mismo tiempo por la botanista Marina Hurley.

Historias de horror

Ernie Rider, botánico, que fue golpeado en la cara, brazos y pecho con hojas de la planta en 1963, cuenta: “Durante tres días el dolor fue insoportable, no podía dormir ni trabajar…durante los siguientes 15 días el dolor era muy intenso…la picazón persistió durante dos años y se avivaba cada vez que tomaba una ducha fría…nada rivaliza con esto…es 10 veces pero que cualquier otra cosa…”

El soldado Cyril Bromley cayó sobre una gympie gympie durante la Segunda Guerra Mundial y terminó amarrado a un camilla “…más loco que un serpiente cortada”. También se cuenta la historia de un oficial que usó una de las hojas como papel higiénico y terminó pegándose un tiro.

Instrumento de tortura

El dolor producido por la planta es tan intenso que las personas vomitan con tan sólo un roce de la mano con las hojas.

Los pelos que cubren las hojas son agujas huecas con la punta de sílice que penetran como arpones en la piel y mientras estén allí el dolor persistirá. Son diabólicamente activas, investigadores han sido envenenados por hojas que estuvieron secas por más de cien años.

Pero esto no es lo peor, que va, ni siquiera tienes que tocar la planta para sufrir. Las hojas expelen los pelos al aire, tal como lo hace la tarántula, en un polvo fino que se mete en la nariz produciendo sangramientos y ataques de estornudos.

¿Qué hacer?

¿En caso de que no quieras pegarte un tiro? No es posible extraer individualmente las agujas, son demasiadas y la cobertura es muy densa. La única solución viable es lavarse suavemente con ácido hidroclórico diluido y usar una cera para depilar sobre la parte afectada para intentar remover los pelos clavados en tu piel. Sólo asegúrate de que salen completos (nadie te garantiza que lo hagan) porque si se parten y queda una porción adentro sufrirás dolores durante años.

La investigadora mencionada arriba, Hurley, trabajó estudiando en la selva a la planta durante tres años usando ropa extra gruesa, guantes y gafas de protección. Al final terminó hospitalizada con una severa advertencia médica de no acercarse nunca más a la planta.

Oh…casi se me olvida decirte, su fruta es comestible. ¿Quieres intentar la cosecha?