5 coincidencias tan increíbles que no vas a…bueno, creer

¿Existen las casualidades? Unos dicen que no, que todo está conectado, que todo es efecto de una causa, que una supuesta coincidencia parece tal porque simplemente no se conoce la causa. Otros dicen que sí, que el azar, el caos, es un sistema de existencia con raíces en las dimensiones cuánticas del universo.

Que si o que no, lo cierto es que cuando aparecen nos hacen preguntarnos ¿cómo es posible que pase algo así?

El 1 de marzo de 1950 el coro de la iglesia del West Side en Beatrice, Nebraska, EU, tenía ensayo semanal, como todos los miércoles, a las 7:20 en punto. Ese día la iglesia explotó, debido a un escape de gas, a las 7:25 destruyendo completamente el edificio. Ninguno de los miembros del coro sufrió daño alguno porque todos llegaron tarde. 15 personas llegaron tarde a la misma cita y cada una de ellas por diferentes razones. ¿Cuáles son las probabilidades matemáticas? 1 en 500.000.
En un vuelo desde Inglaterra a Florida, Estados Unidos, en el 2004, la señora Dorothy Fletcher sufrió un ataque al corazón. La persona a su lado inmediatamente gritó, “¿Hay algún doctor en el avión?” y ¡15 manos se levantaron gritando “Yo soy doctor”! 15 cardiólogos en camino a una convención médica se dedicaron a mantener a Dorothy viva hasta el aterrizaje. ¿Será esto buena suerte o qué?
En 1938 un barrendero de la ciudad de Detroit fue golpeado en la cabeza por una niña que caía desde un cuarto piso. Ambos sufrieron heridas de consideración. Un año después el mismo señor Joseph Figlock fue golpeado de nuevo en la cabeza por un niño de dos años que también caía desde un cuarto piso. Un rayo no lo hace pero un bebé definitivamente sí puede caer dos veces en el mismo sitio.
¿Cuáles son las probabilidades de que una palabra en inglés y otra en mbabaram sean la misma? Mbabaram es un lenguaje aborigen australiano, cuyo origen se desconoce, y su palabra para perro es “dog”. Sabemos que los lenguajes se prestan palabras entre sí: gato y cat, aire y air, coincidence y coincidencia. Pero este caso del mbabaram es ridículo.
¿Son las maldiciones un intento popular de explicar una serie de coincidencias que no ocurrirían en un universo sano, o menos loco? El actor James Dean se compró en 1955 un Porsche 550 Spyder, que bautizó Little Bastard, con el que se mató en un accidente el 30 de septiembre. Y aquí comienza la terrible cadena: el coche se zafó de la cadena de la grúa y fracturó la pierna de un mecánico; dos personas compraron partes usables del carro sólo para estrellar sus propios vehículos, con la muerte de uno de ellos; alguien que quiso llevarse el volante terminó con el brazo cortado malamente; finalmente el carro fue donado y el galpón donde lo guardaban se incendió sin que el fuego tocara al auto.