El pueblo de pan de San Biagio Platani

Las celebraciones del Domingo de Pascua son festejadas de diversas maneras alrededor del mundo y sus expresiones son variadas y atractivas. Pero en ninguna parte se celebran de la forma como lo hacen los vecinos de San Biagio Platani en Sicilia.

Usando el mismo símbolo sagrado de esencial importancia en el cristianismo, el pan, San Biagio se dedica a conmemorar la Pascua construyendo toda una multitud de obras arquitectónicas hechas con pan y otros productos vegetales.

Todo comenzó hace cientos de años, se dice que alrededor del siglo XVII, cuando los lugareños recibían las visitas de los nobles y otros personajes importantes construyendo arcos de triunfo en sus calles.

 

Como sabemos, los arcos de triunfo generalmente eran monumentos de gran majestuosidad que se construían para celebrar victorias importantes. Eran hechos de piedra, mármol, y adornados con obras de arte.

Eso no era posible en San Biagio, un pueblo de muchos granjeros y poco material caro. En algún momento los campesinos comenzaron a usar material vegetal, el producto de sus campos y bosques cercanos, para honrar a sus visitantes. El uso del pan fue sólo un paso natural para celebrar los días festivos religiosos.

 

La costumbre se hizo tan popular que la iglesia lo formalizó mediante un documento, que aún se conserva, declarando que una parte de la cosecha tenía que ser usada para construir arcos de triunfo de pan.

El pueblo se entregó en cuerpo y alma, año tras año, a mejorarse a sí mismos en la creación y construcción de estos arcos y otros elementos arquitectónicos en honor a Jesús y María.

Se crearon dos escuelas, o hermandades, cada una dedicada a su pasión preferida. Una, llamada “Madunnara” está dedicada a la Virgen María; la otra, “Signurara” trabaja en nombre de Jesús.

Esos dos grupos compiten a ver quién construye el mejor arco, el más bonito o el más representativo. Hoy en día no solo se hacen arcos sino que se replica el interior de la iglesia de San Biagio con altares secundarios para cada una de las hermandades.

Las preparaciones comienzan meses antes de la Pascua y todo el mundo participa en la preparación de mosaicos con temas bíblicos hechos con arroz y pasta, candelabros de dátiles, los arcos y columnas de pan, domos, campanarios, ventanales hechos con juncos, todos los elementos de una ciudad dedicada a la festividad.

Todo es expresión artística, devoción y trabajo comunal, en un ambiento festivo como pocos.

Es así como la unión de lo divino con lo humilde, con el campo, el alimento, y con la vida cotidiana de los feligreses se logra en San Biagio, Sicilia.